Andorra en invierno con niños

Planeando la escapada

Tras nuestra visita hacía dos años en verano, dos fueron los motivos que nos llevaron a visitar Andorra en invierno:

El primero, las ganas que teníamos de que nuestro peque de 4 años comenzara a esquiar. Nos encanta este deporte, así que estábamos deseosos de que pronto nuestros hijos lo aprendieran para disfrutar de largas jornadas de esquí como hacíamos antaño.

El segundo la visita a Papá Noel que cada año organizan desde el blog Petit Viatgers. Este año ampliaron a dos las estaciones donde se podía hacer la visita (Canillo y Vall Nord). Para las fechas en las que podíamos ir (el puente de diciembre), únicamente se podía hacer desde Vallnord, por lo que no dudamos en hacer la reserva tan pronto como pudimos, aunque luego hablaremos más detalladamente de este proceso y cómo resultó finalmente.

Los apartamentos

Aunque la oferta de apartamentos en Andorra es amplia, cuando llega el invierno y la época de nieve, especialmente en época de vacaciones escolares, los precios se encarecen bastante.

No teníamos una ubicación predestinada de antemano, así que tras ver una buena oferta económicamente hablando (4 días 288 euros los 4) nos lanzamos a por los Apartamentos Pierre Vacances, ubicados en Pas de la Casa. Conocíamos bastante la estación, pues habíamos ido en varias ocasiones, por lo que valoramos que era un lugar idóneo para comenzar con las clases para los principiantes pues estaba bastante cerca del lugar de reserva de las clases.

Una vez finalizado el viaje concluimos que para el viaje que hemos realizado, la ubicación no ha sido óptima pues la distancia a Vallnord es grande y además, si quieres bajar a Andorra la Vella después de esquiar, las colas son muy largas. Ya sabéis lo mal que se llevan los niños con los atascos.

Respecto al apartamento, decir que estaba mejor de lo que esperábamos en cuanto a limpieza y estado. Sin embargo, para ir con niños que no saben esquiar lo desaconsejaría completamente, pues la distancia hasta la zona de esquí es bastante grande. Si sabes esquiar es otro tema, pues desde el guardaesquís puedes acceder directamente. No era nuestro caso, así que tenías que dar un buen paseo hasta la zona de principiantes o bien aparcar en el parking de pago que hay en aquella zona.

Otro de los aspectos positivos del apartamento es que cuenta con parking privado propio. El precio era de 12 euros al día. Todo Pas de la Casa está lleno de zona azul con un precio máximo de 8 euros al día. Sin embargo, las señales indican que en caso de nevadas, se prohibirá el aparcamiento para el uso de máquinas quitanieves. Como la previsión era que nevara, decidimos no arriesgar y pagar un precio más alto. Al final, fue una decisión acertada.

¿Qué hacer con los peques?

Si como nosotros sois amantes de los viajes a la nieve, seguro que encontráis cualquier excusa para hacer una escapada a un lugar donde los peques puedan disfrutar de este fenómeno que escasea tanto en nuestro lugar de residencia.

Nosotros íbamos con la idea de que nuestro hijo de 4 años comenzara a esquiar, para que aprendiera y pronto poder bajar pistas con él. Teníamos dudas de cómo iniciarlo en este mundo del esquí, ya que no sabíamos cuál sería la mejor opción.

Finalizado el viaje os hablamos de nuestra experiencia para que pueda servir de ayuda a todos los que os planteéis hacer un viaje a la nieve con niños pequeños.

Nieve

¿Por dónde empezar?

Una de las ventajas que tiene esquiar con niños pequeños es que el forfait es gratuito hasta los 6 años, lo que te supone un gran ahorro. Una vez sabido este punto nos planteamos tres opciones:

– Enseñarle a esquiar nosotros

– Clases particulares o grupales

– Meterlo en el jardín de nieve

Enseñarle a esquiar nosotros

 Esta opción quedó descartada inicialmente, por dos motivos, el primero que los niños suelen hacer mucho más caso a los monitores que a los padres y el segundo que en principio un monitor enseña al niño con una metodología de aprendizaje apropiada para su nivel de conocimientos y desarrollo.

A pesar de lo dicho, fue la opción escogida el tercer día por las razones que iré explicando.

Clases particulares o grupales

Esta era la opción escogida de antemano, sin embargo al llegar allí nos dijeron que no había clases grupales hasta los 6 años. Además, nos desaconsejaban las clases individuales de 1 hora, pues entre que se ponían los esquís, les enseñaban lo básico, etc., no daba tiempo para nada. Por este motivo, la opción que nos dieron fue dar clases particulares de 2 horas al “módico” precio de 117 euros.

A pesar de que existía esta posibilidad, ellos nos recomendaban comenzar con el jardín de nieve y si el último día veíamos que nos nos gustaba, cambiar a la opción de clase.

Jardín de nieve

 El jardín de nieve es una especie de guardería donde dejas a los niños, en la que se supone que aprenden a esquiar al tiempo que juegan a lanzarse bolas y realizan todo tipo de actividades lúdicas.

Hay dos opciones, una que va en horario de 09’00 a 13’00 y cuesta 47 euros y otra que va de 09’00 a 17’00 e incluye la comida (Opción Imaginarium), de la que desconozco el precio pues ni me la planteé.

La realidad de la actividad es que pagamos los 47 euros y comenzó a las 10:30 en lugar de las 09:00, debido al gran número de niños que había. Esto hizo que el ratio alumno-monitor fuera escandaloso. Imaginad poner a funcionar a unos 15-20 alumnos por profesor. Cuando no lloraba uno, otro se estaba “haciendo pipí”, otro tenía dificultades para ponerse los esquís, etc.

A la espalda niños en jardín de nieve
cof

Por este motivo, el aprendizaje fue nulo y obviamente descartamos esta opción para el resto de los días. Quizás, para gente que pueda escoger sus vacaciones e ir en momentos donde la afluencia de personas sea más baja puede ser una opción interesante, pero para días donde hay tantos niños, es una pérdida de tiempo y dinero.

Además las medidas de seguridad son bastante mejorables. Cuando fuimos a recoger al niño nos lo entregaron sin pedir DNI, ni ningún justificante, ni nada semejante. Es cierto que el niño te conoce pero en estos casos cualquier medida de seguridad es poca.

Como he dicho, descartamos la opción del jardín de nieve para los días siguientes. Retomamos la posibilidad de clases particulares, pero finalmente la descartamos también, realizando el último día algunas bajadas con él, enseñándole nosotros algunos aspectos básicos. ¡Lo pasamos genial!

¿Y los trineos para el bebé?

Grand Valira es una estación que no permite el uso de trineos por temas de seguridad. Es una pena que una estación con tantos kilómetros esquiables no pueda construir un pequeño espacio para que los niños puedan deslizarse en estos vehículos.

En la subida de Andorra a Pas de la Casa se observa en algunas laderas de la montaña a familias que se lanzan en trineo, aunque obviamente no existe ningún tipo de remonte para subir, debiendo hacer el esfuerzo de caminar nieve arriba con el trineo y el niño cargados.

En otra zona de Andorra como Vallnord sí que hay una pequeña pista adaptada para el uso de trineos por lo que si os planteais ir con peques, esta puede ser una buena opción.

Respecto a los bebés no os preocupéis por ellos. El nuestro comenzó un poco timorato con la nieve. ¡No quería ni tocarla! Sin embargo pronto todo cambió y disfrutó mucho haciendo muñecos de nieve, lanzando bolas y haciendo la croqueta.

Mercadillos Navideños

Dentro de este pequeño país al norte de España la opción más atractiva está en su capital Andorra la Vella. En la zona del centro histórico encontramos su mercado navideño bajo el nombre de “Poblet de Nadal”. Desde principios de diciembre hay organizadas diferentes actividades, que varían según la fecha, por lo que os recomiendo que en caso de ir, miréis antes la programación. Para diciembre del 2017 era esta.

Antes de llegar a la plaza, unas indicaciones nos dirigen a dos sitios, una pista de patinaje sobre hielo y en dirección perpendicular a esta, en la Avenida Meritxell, la Oficina de Correos Mágica. En esta, que está abierta por las tardes, los niños acuden a entregar sus cartas a unos menairons del pic dels Menars (lo que nosotros conocemos como Elfos), que las sellarán y darán a cambio un resguardo a los peques, como comprobante de que esta carta llegará a su destino. La Avenida Meritxell es tan bien un lugar de espectáculos itinerantes, como los citados menairons, bailarinas angelicales o incluso el vuelo de un zepelín.

Dentro del Poblet de Nadal encontramos muchos espectáculos y animaciones, además de talleres para los peques (nosotros entramos en uno que era en inglés donde aprendían a hacer recetas con nocilla, pan de sándwich, etc.). Ni que decir tiene que por la noche adquiere un color especial, lleno de luces, lo que le da un aspecto de ensueño.

2 euros por niño

Entre los distintos atractivos del mercado navideño está un puesto de animales, donde los niños podían dar de comer a los camellos, que adornados con guirnaldas aguardaban pacientes a que todo el mundo capturara su instantánea de este momento. Al lado de los camellos, había un pequeño recinto donde unos renos nos recordaban que Papá Noel estaba cerca y que la llegada de la Navidad era cuestión de poco tiempo. Además, unos graciosos Elfos se ofrecían a hacerse una foto con los niños.

Otro de los atractivos de la plaza era un tobogán de hielo que curiosamente era gratuito. Haciendo una breve cola podías lanzarte en una especie de trineo. Era apto para todas las edades, pudiéndose lanzar niños a partir de 4 años solos. El bebé se lanzó con nosotros. ¡Había que ver cómo lo disfrutó!. Era tan rápida la bajada que dejaban tirarse dos veces.

En la misma zona donde se ubica el mercado hay también un parque infantil con toboganes que nos sirvió también para pasar un rato entretenido.

En definitiva una tarde divertida en pleno ambiente navideño que recomendamos como complemento al viaje por Andorra.

Mercado Navideño de la Massana

El día que realizamos la actividad de Papá Noel en la Massana descubrimos este lugar, que está justo en la plaza donde se coge el telecabina hacia la Caubella.

Es un mercado muy pequeño ubicado en una plaza que cuenta sin embargo con cierto atractivo. Si bien no para ir adrede, sí para pasar un rato entretenido si te encuentras cerca de la zona.

Además, por allí hay también bastantes bordas (restaurantes típicos andorranos), por lo que si reservas con antelación (nosotros no lo hicimos) puedes darte el placer de disfrutar de una buena jornada gastronómica.

Volviendo al mercado, en él destaca una pequeña pista de hielo para patinar en la zona central, que está rodeada por algunos puestecitos de comida y decoración navideña.

En una esquina encontramos una bonita casita donde los niños pueden entrar a escribir su carta a Papá Noel y sellarla. En la puerta encuentras las fechas en las que Papá Noel acudirá a recogerlas.

También había un escenario en el que un grupo de personas interpretaba una serie de Villancicos. En la parte posterior del mismo, junto a un bonito árbol de navidad, hay un pequeño parque infantil que con nieve ofrece un aspecto bastante acogedor. No es nada del otro mundo pero ayuda a que la espera para que abran la zona donde se escriben las cartas a Papá Noel sea más llevadera.

Si bien no es un lugar al que vale la pena ir a visitar adrede, sí que puede ser una buena parada si estás por la zona y quieres vivir la magia de un pequeño mercado navideño.

Mushing

Ya habíamos hecho la actividad del mushing hacía dos años con la misma empresa, con la particularidad de que había sido en verano. Fue tanto lo que le gustó a nuestro hijo mayor que decidimos repetir. Si en aquella ocasión fue divertido, en esta el efecto se multiplicó por el entorno, todo nevado, que hizo que el paseo fuera inolvidable.

Debo decir no obstante que tuvimos un pequeño problema. Al hacer la reserva de la actividad en la página web de la empresa Mushing Pirineus, nos mandaron la ubicación de la actividad, que era la misma en la que habíamos hecho el mushing hacía dos años. En concreto en la zona de la Caubella en Vallnord. Al llegar allí vimos todo bastante desangelado por lo que llamamos por teléfono para ver qué ocurría. Al respodernos nos dijeron que debido a la escasez de nieve en Vallnord se habían visto obligados a cambiar la actividad a Grau Roig y que nos lo habían notificado por correo electrónico hacía dos días. Haciendo la comprobación oportuna vieron que el correo se les había quedado en borradores y por ese motivo no nos había llegado. El chico telefónicamente se disculpó y me ofreció la devolución del dinero o realizar la actividad otro día en Grau Roig, que fue la opción por la que optamos. A nosotros nos supuso la pérdida de una mañana de esquí, pero bueno, todos nos podemos equivocar y aceptadas las disculpas, procedimos a dirigirnos andando a La Caubella a jugar un poco con la nieve.

Ya en Grau Roig en el día acordado de nuevo, Jordi que fue el chico que nos recibió, volvió a disculparse por el error con el e-mail. Todo estaba preparado a nuestra llegada y disfrutamos de nuestro paseo.

Mushing en Andorra
Preparados para la salida

La actividad del mushing es bastante cara. Cuesta 32 euros por persona para adultos y 25 para niños para un recorrido de 1,5 kms. , que en tiempo viene a ser unos diez, quince minutos. Queríamos hacer muchas cosas durante el puente, así que decidimos que uno de nosotros subiría con los niños (el bebé subía gratis). Al final este últimos se durmió en el coche. Hacía mucho frío y estaba muy nublado, así que decidimos no molestarlo y que siguiera descansando, realizando la actividad yo con el niño mayor.

Mushing en Andorra

Durante el trayecto el musher, que iba en la parte trasera de nuestro trineo, nos iba hablando de los nombres y características de los perros. Los dos últimos eran los más fuertes y los primeros eran los guías. Durante el camino varias veces se pararon para realizar sus necesidades. La velocidad que se alcanza no es alta y no hay peligro de caer del trineo, por lo que es una actividad recomendable para todo el mundo.

A mitad de recorrido el musher se bajó del trineo para hacernos unas fotos de recuerdo. Unas simples palabras les sirven a los perros para ponerse en movimiento y detenerse, lo que llama mucho la atención.

Mushing en Andorra

Tras un rato muy divertido, la actividad finalizó. El niño se quedó saludando a todos los perros. Quería una foto con cada uno de ellos.

Mushing en Andorra Mushing en Andorra

Al llegar al coche el bebé seguía durmiendo. Su madre esperaba paciente junto a él. Era el momento de volver a casa no sin antes comprometernos a volver de nuevo, para que el bebé pudiera disfrutar también de esta bonita experiencia.

Conociendo a Papá Noel

Teníamos muchas ganas de ver a Papa Noel en un ambiente navideño, rodeado de nieve, así que aprovechamos la actividad que cada año organiza Petit Viatgers para hacerlo.

La actividad se organiza en dos zonas de Andorra, Canillo y La Massana. Si os planteáis hacerla, debo deciros que debéis estar atentos a las indicaciones que hacen desde el blog o a través de sus diferentes redes sociales, pues si quieres ir en una fecha en concreto deberás ser muy rápido ya que las “entradas” vuelan.

Para las fechas en las que nosotros íbamos, el puente de Diciembre, solo estaba disponible la actividad en La Massana, así que no tuvimos que enfrentarnos a la disyuntiva de dónde ir. Siguiendo el blog te avisan del día y la hora en la que saldrán las fechas y lugares de la actividad y a partir de ese momento mandas un correo electrónico pidiendo fecha y horario (hay dos turnos 17:30 y 20:00) y en menos de una semana recibes la confirmación de la actividad.

Nosotros estuvimos muy atentos y pudimos escoger fecha y día. A partir de ese momento recibimos la confirmación y un número de cuenta donde hacer el ingreso del dinero. La actividad cuesta 30 euros por adulto y niño de más de 2 años. Nuestro bebé, al que le faltan todavía unos meses para cumplirlos, no tuvo que pagar.

La actividad está muy bien montada. Por correo electrónico recibes todas las indicaciones necesarias. El punto de reunión fue en las taquillas del telecabina de la Massana. Justo allí mismo hay un parking enorme donde puedes estacionar el vehículo. Los parkings son bastante caros en Andorra, pero hay poco sitio donde aparcar y es la mejor opción para no liarte a dar vueltas por allí.

Nosotros llegamos con bastante tiempo de antelación. Quince minutos antes de la hora acordada, una chica vestida con ropa similar a la de Papá Noel, tomaba nota de las personas que iban llegando. A la hora exacta, se dirigió al grupo haciendo una breve explicación de lo que los niños iban a hacer. Junto a ella estaba también Montse, la chica que lleva el blog de Petit Viatgers, a la que tuvimos la suerte de conocer.

Desde allí comenzamos la subida hacia el restaurante Cow Bella, en el sector de la Caubella de Vallnord. Cuando subimos todos, nos dirigimos hacia el restaurante, donde nos esperaba una apetecible merienda repleta de chocolate, chucherías, sándwiches, mini bocatas, bizcochos y muchas cosas más, que hicieron las delicias de los niños.

Con Papá Noel en Andorra
Deliciosos sandwiches de Nocilla
Con Papá Noel en Andorra
Chuches y chocolatinas

Al llegar, comenzamos a escuchar unos ruidos. Algo se movía por detrás de la chimenea del restaurante. Estupefactos vimos como unos Elfos aparecían para saludar, gastar bromas y hacerse muchas fotos graciosas con los niños.

De repente las luces se apagaron y los Elfos nos animaron a mirar por las ventanas. ¿Veían algo los niños? Después de ir de un lado a otro intentando ver algo, encontramos a Papá Noel, bajando por la montaña. Lo hacía esquiando con un traje lleno de luces.

Era tiempo de dejarle que descansara un poco mientras nosotros merendábamos. Los Elfos muy atentos venían a hacerles bromas a los niños que esperaban impacientes la aparición de Papa Noel.

Papá Noel en Andorra

Finalizada la merienda llegó el momento de entrar a ver a Santa Claus de forma escalonada. Para ello, los Elfos iban llamando a los niños, que emocionados al escuchar su nombre saltaban de la silla para llevarle la carta en la que pedían sus regalos. Papa Noel aceptaba cartas y dibujos pero no daba regalos, para evitar comparaciones entre los niños.

Para que la espera fuera amena, los Elfos prepararon una serie de talleres para que los niños se divirtieran. Había un pintacaras, un taller donde los niños podían hacer unas graciosas galletas, un taller de globoflexia y otro donde construían árboles de Navidad con gomets de estrellas.

Con Papá Noel en Andorra
Taller de Globoflexia
Con Papá Noel en Andorra
Pintacaras
Con Papá Noel en Andorra
Taller de cocina

De pronto llegó nuestro turno, así que acudimos raudos y veloces a la llamada de Papa Noel. Tras unos toques a la puerta, esta se abrió y al entrar descubrimos un bonito rinconcito en el que Santa Claus estaba sentado junto a un enorme cubo de chocolatinas, del que nos invitó a coger unas cuantas.

Con Papá Noel en Andorra

Nuestro peque mayor se acercó con mucha alegría. El bebé agarrado a nuestros brazos sentía un poco de miedo y no le hacía mucha gracia estar allí. De manera sorprendente Papa Noel empezó a preguntarles sobre cosas de su vida real. ¿Cómo era posible que supiera eso? En uno de los correos que recibimos de Petits Viatgers, nos pidieron que les mandáramos algunas líneas sobre temas que podía nombrar Papa Noel en el idioma que deseáramos (español, catalán o francés). De esta manera, la visita se personalizaba mucho y los niños se quedaban boquiabiertos.

Al salir de allí, continuamos un rato con los talleres hasta que todos los niños terminaron. Llegaba el momento de irnos, pero nos quedaban unos 50 metros hasta el telecabina. Este trayecto lo hicimos con linternas (también nos habían avisado de que las lleváramos). Fue muy divertido caminar por la nieve a oscuras.

Con la vuelta en el telecabina, la actividad terminó. Había sido una tarde-noche muy especial, en la que recordamos a Papa Noel lo buenos que habíamos sido y los regalos que queríamos que nos trajera. Ahora solo queda esperar que cumpla nuestros deseos, pero para eso todavía tendremos que esperar un par de semanas.

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