Barcelona – Sitges – Calafell

Barcelona con niños

PLANEANDO LA ESCAPADA

Este año queríamos escaparnos un poco del ruido fallero. Los petardos, castillos de fuegos artificiales y verbenas cerca de casa, presagiaban noches de muchos despertares y sueño entrecortado para nuestros pequeños por lo que decidimos “huir” unos días de las Fallas. Tiempo tendríamos para disfrutarlas en próximos años cuando ellos fueran un poco más mayores.

El destino escogido fue Barcelona. Mi mujer y yo conocíamos la ciudad por haberla visitado con anterioridad. La primera vez que lo hice fue cuando tenía una edad similar a la que ahora tiene mi hijo mayor y aunque no recuerdo demasiado, sí que me cuentan que me lo pasé genial y acabé encantado. Ya de más mayor, de mi visita recuerdo algunas zonas emblemáticas de la ciudad, sensación parecida a la que tiene mi mujer.

Esta vez visitaríamos Barcelona pero de una forma diferente, buscando los lugares más divertidos para que nuestros pequeños se lo pasaran en grande. Buceando por internet y gracias a las recomendaciones de algunos amigos twitteros nos dimos cuenta de que Barcelona cuenta con lugares apasionantes para los niños. Iban a pasarlo fenomenal.

ALOJAMIENTO

Contrariamente a la idea preconcebida que teníamos, cuando empezamos a buscar alojamiento nos dimos cuenta de que no era tan caro como pensábamos. A los que nos seguís por el blog no hace falta deciros que de nuevo buscamos la opción de apartahotel/apartamento por las ventajas que nos proporciona por las noches frente a los hoteles.

A través del buscador Booking.com conseguimos encontrar una buena oferta. Pasaríamos las noches del 15 al 18 de marzo en los apartamentos “Centric Sagrada Familia Apartments” (calle Sardeña 340, barrio del Eixample), por 213 euros (71 euros la noche) en un apartamento de tres dormitorios (1 habitación individual, 1 doble y una con dos camas individuales). El apartamento tenía también balcón privado, un salón con tv y mesa de comedor, wifi gratuito y cocina con horno, fogones y cafetera además de una lavadora en una pequeña terraza a la que se accedía desde la habitación con cama de matrimonio.

Los apartamentos de Barcelona estaban a apenas 20 metros de la Sagrada Familia. Su relación calidad precio es inmejorable, destacando por encima de todo su excelente ubicación. La finca es muy antigua pero los apartamentos están reformados con un toque de modernidad. Cuentan con todos los elementos necesarios para que tu estancia sea agradable. El apartamento, además, estaba muy limpio. Tenía una pequeña terraza pero nosotros no la utilizamos. Como único punto a mejorar, por escribir algo, es que el ascensor es muy pequeño por lo que entrar con carros de bebés resulta dificultoso. Si vas con un carro de dos piezas, debes desmontarlo para poder entrar, ya que no cabe, pero bueno, no nos supuso demasiados inconvenientes.

Aparcar en la zona

Todos los alrededores de la Sagrada Familia están poblados de zona blanca, verde o azul. La primera es para residentes y las otras dos son similares pero con distintas tarifas. Esto supone un problema, ya que el tiempo máximo de aparcamiento que puedes poner son dos horas. Hay una aplicación que puedes descargarte en el móvil desde la que puedes pagar tantas veces como quieras, sin tener que desplazarte a sacar el ticket de nuevo. Cerca también hay parkings con unas tarifas de unos 6 céntimos el minuto o 29 euros el día entero. Nosotros, por esta razón decidimos movernos en coche por Barcelona, evitando el transporte público y aprovechando las horas libres de pago (a mediodía y a partir de las 20’00). Al llegar al apartamento dejábamos el coche en zona verde o azul y poníamos 2 horas (5 o 6 euros según zona) y teníamos hasta las 10’00 o 11’00 de la mañana, cuando cogíamos el coche e íbamos a visitar lo planeado.

Además de la visita a Barcelona, teníamos pensado complementar el viaje con una noche en Sitges que conseguimos a través del regalo que Imaginarium nos hizo por comprar unos juguetes la Navidad anterior. Te permitían elegir provincia (elegimos Barcelona) y te daban un hotel en ella. A nosotros nos tocó en Sitges el Hotel Estela Barcelona, situado en la Avenida del Puerto de Agua Dulce, 8, de dicha localidad. Dormiríamos allí el día 18 y el 19 volveríamos hacia Valencia pasando por Calafell, para realizar una actividad que teníamos planificada.

No estuvimos demasiado tiempo pero debo destacar el trato de los miembros del hotel durante todo momento. Además, la habitación era grandísima, con cama de matrimonio, cama supletoria y cuna de bebé. El desayuno tipo bufet variado y muy apetecible.

El único problema de nuevo fue aparcar, ya que o lo hacías en el parking privado del hotel o lo hacías en el descampado que hay enfrente del mismo con zona azul. En este caso, se pagaba también sábados, domingos y festivos por lo que nos tocó pasar por caja. Fueron 2 euros por toda la mañana de 09:00 a 14:30. Acostumbrados a pagar lo de Barcelona, esto nos pareció hasta un regalo.

DÍA 1 LLEGADA A BARCELONA Y PASEO POR LA SAGRADA FAMILIA

El apartamento, como he dicho más arriba estaba a apenas 20 metros de la Sagrada Familia, por lo que no fue difícil encontrarla. Es de una belleza impresionante aunque da mucha pena verla inacabada y llena de grúas. Aún así, las colas para visitarla son grandes a cualquier hora del día. Dicen que para 2026 se espera que esté acabada. Si es así, seguro que algún día volveremos para verla de nuevo en todo su esplendor.

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Frente al emblemático templo de Gaudí, hay un pequeño parque infantil, donde nos trasladamos para que nuestros pequeños estiraran un poco las piernas tras el largo viaje. Mientras ellos jugaban sin prestar atención a la Sagrada Familia, nosotros nos deleitábamos con las vistas, mientras buscábamos información sobre Gaudí y sobre su historia, conscientes de que este viaje que habíamos planeado no estaba destinado a ver demasiados monumentos y sí a hacer que los niños se lo pasaran lo mejor posible.

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DÍA 2

MAÑANA: PARQUE DE LA CIUDADELA

Nos dirigimos al parque de la Ciudadela con nuestro coche, aparcando en el parking de la Estación de Francia, situado muy cerca de allí. Por los alrededores hay también bastantes sitios para aparcar, pero nuestra visita coincidió con una manifestación de taxistas, que dificultaba el acceso al parque por diferentes lugares, así que fuimos a lo fácil. Fue una buena decisión.

El parque de la C¡udadela es el parque más grande de Barcelona y sin duda uno de los lugares de visita obligada. El parque tiene distintas zonas muy atractivas entre las que me gustaría destacar:

1.- Una enorme cascada con un bonito conjunto monumental al que se accede subiendo por unas escaleras.

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2.- El edificio del Castillo de los Tres dragones (en la actualidad es un museo de zoología)

3.- El zoológico de Barcelona (pasamos por delante pero no entramos)

4.- Un estanque artificial con numerosos patos (se puede alquilar barcas y dar una vuelta por el mismo. Nosotros no pudimos hacerlo pues nuestra visita coincidió con el vaciado para la limpieza del estanque).

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5.- Un mamut a escala real con el que se hace imprescindible realizarse una foto.

Parque de la Ciudadela

6.- Un bar donde tomar algún refrigerio, mientras ves cómo algunas personas divierten a los niños elaborando grandes pompas de jabón.

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7.- Una glorieta musical donde se reúne la gente para tocar instrumentos o hacer actividades. En 2013 se le cambió el nombre pasando a conocerse como glorieta de la transexual Sonia, en honor de Sonia Rescalvo, que fue asesinada en ese lugar en 1991. Hay una placa en distinción a ella que la recuerda.

8.- Un parque infantil donde los niños pueden subir en columpio, tirarse por los toboganes, etc.

Nosotros alquilamos un par de bicicletas en uno de los numerosos lugares que hay en los alrededores. Cogimos una bicicleta individual y una bicicleta eléctrica con un montículo para dos niños delante. Fue un poco desastre porque el pequeño (1 año) no iba muy a gusto, así que tuvimos que devolver la bicicleta individual y quedarnos uno con el bebé mientras el otro llevaba al mayor en la bicicleta eléctrica. La bici individual la devolvimos a los cinco minutos (la habíamos alquilado por una hora) y no nos devolvieron el dinero. Tampoco lo pedí, pero estas son las cosas que hacen que al final acabes recomendando un lugar o no, así que si queréis alquilar una bicicleta no os voy a recomendar ningún lugar sino que deis una vuelta por los alrededores, ya que hay muchos lugares para hacerlo, y escojáis el que más os guste.

COMIDA: Pizzería Restaurant del Barri

Esta pizzería está junto al parque de Ciudadela y muy cerca de los lugares de alquiler de bicicletas. Comimos muy bien y a un bajo precio un típico menú del día con primer plato, segundo y postre. Aunque tienen carta de pizzas, también hacen otro tipo de platos que no son de cocina italiana. Para estar cerca de un lugar tan turístico, su bajo precio nos sorprendió. Un lugar recomendable y socorrido si vais con niños.

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TARDE: MONTJUIC

Desde el parking de la Estación de Francia nos dirigimos a Montjuic con la idea de subir hasta la montaña en nuestro propio vehículo. Sin embargo, cuando llegamos a la zona donde se coge el teleférico de subida, vimos que había algún lugar para aparcar y que sorprendentemente, no era de pago, así que decidimos dejar allí nuestro vehículo y realizar la subida en la cabina. Puedes escoger diferentes opciones. Nosotros nos decantamos por hacer la ida en teleférico y la vuelta paseando. Sin duda fue una idea excelente pues disfrutamos mucho del paseo de bajada, que no fue nada dificultoso (nuestro hijo de 3 años lo iba bajando en monopatín).

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Al subir, el funicular te deja en la parada del castillo, al que se puede acceder únicamente pagando una entrada. Nosotros no teníamos demasiado interés, así que optamos por hacer unas fotos desde fuera y comenzar la bajada, hasta la zona de los toboganes gigantes. Estos se encuentran a unos 5 minutos andando desde allí. Hay dos con edad recomendada de entre 6 y 12 años, pero una vez allí, a ver quién era el valiente que le decía a nuestro hijo que no podía tirarse. Nosotros también lo hicimos y pasamos un rato muy divertido, mientras merendábamos.

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Barcelona con niñosSeguimos bajando un poco más para encontrarnos posteriormente con una cantina junto a un parque infantil. Allí también pasamos otro rato divertido. Las vistas de Barcelona desde arriba, en el castillo, desde este bar mientras te tomas algo o desde el mirador que hay unos metros más abajo son espectaculares, sobre todo cuando anochece y la ciudad y el puerto se llenan de luces que destacan entre la oscuridad.

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Llegamos al coche y de allí nos fuimos al apartamento. Había sido un día agotador y debíamos prepararnos para la mañana siguiente.

DÍA 3: Pudding Bar

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Este lugar, ubicado en la calle Pau Claris 90, es simplemente impresionante. Puedes comer allí o tomar la merienda. Nosotros nos decantamos por desayunar pues era lo que mejor nos venía. El precio nos sorprendió gratamente. Hay diferentes opciones de desayunos, posibilidad de comer tartas variadas, ensaladas, etc. Sin embargo, más allá de la comida, lo verdaderamente bonito es la decoración, con setas gigantes, una biblioteca, todo ello ambientado en el cuento de Alicia en el país de las maravillas. Los niños tienen un espacio para poder jugar, lleno de cuentos infantiles, puzzles y otros juegos que puedes pedir en la barra (también se supone que tablets, aunque a nosotros nos dijeron que no les funcionaban).

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MAÑANA EN PARQUE DE DIAGONAL DEL MAR

El parque diagonal del mar está ubicado en la Llull 362. Para aparcar, hay zona blanca libre de pago junto al Centro Comercial Diagonal Mar. Sin embargo es escasa y es más probable que te toque hacerlo en zona verde o en el propio centro comercial. Elegimos este parque porque habíamos oído hablar de los toboganes gigantes que había en este parque y pensamos que a nuestros hijos les gustarían. Al entrar en él, uno se queda un poco desorientado por su modernidad. Su aspecto es bastante diferente a los parques en los que habitualmente habíamos estado, repleto de estructuras metálicas en las alturas. Antes de llegar a los toboganes, pasamos por un lugar que tenía unos bancos para sentarse y un enorme lago. Tras atravesar un puente por encima del estanque llegamos a la zona de los toboganes.


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Los toboganes son muy atractivos a la vista pero son mejorables en cuanto a funcionalidad. Son muy anchos pero de los cuatro que hay tan solo dos, los de los extremos, que resbalan, sobre todo uno de ellos que si que tiene una pendiente un poco más destacada. Es conveniente llevarse alguna tela o elemento que te permita resbalar más, sino se hace un poco aburrido. En el plano personal me quedé un poco decepcionado con este parque aunque nuestro hijo mayor nos pedía insistentemente quedarse un poquito más, cuando le dijimos que nos íbamos, ya que era hora de comer. Al final, ellos disfrutaron, con lo que el objetivo que nos habíamos planteado se había cumplido con creces.

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COMIDA: Restaurante Pappa Pomodoro

Íbamos mal de tiempo. Se nos había hecho un poco tarde, así que entramos en el primer restaurante que vimos. Era un italiano que también tenía menú. Comimos muy a gusto y estuvimos fenomenal. Es una buena opción si vais por la zona con niños, aunque la presencia de un Centro Comercial tan cerca, te abre las puertas también a muchos lugares que puedan resultar atractivos para ellos. Además, en este Centro Comercial hay una destacable zona infantil con lugares de escalada, túneles por los que los niños pueden subir, columpios, etc., en los que, como no podía ser de otra forma, también pasamos un rato.

TARDE: PARQUE GÜELL

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El parque Güell es sin duda, el parque más conocido de Barcelona. Posee dos partes diferenciadas, una que engloba a los jardines, que se pueden visitar de forma gratuita a cualquier hora y otra la zona monumental, de pago la mayor parte del tiempo. Cuando nosotros fuimos a partir de las 19:00 abrían las puertas de la zona monumental de forma gratuita. Esta hora varía según la época, por lo que es conveniente que os informéis bien si tenéis interés en visitarlo y hacerlo sin pagar.

Nosotros nos dimos un paseo muy agradable por este lugar que Gaudí diseñó como un conjunto de viviendas de alto standing, de gran belleza arquitéctonica y artística, rodeadas de abundante vegetación. Valió la pena y se lo recomendaríamos a cualquier persona. Es un bien de interés cultural y forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

DÍA 4: TIBIDABO

El día comenzó un poco torcido. El peque de la familia se puso un poco malito y tuvimos que hacer una visita al centro de salud más próximo. Por suerte todo se solucionó bien, aunque esto hizo que llegáramos al Tibidabo un poco más tarde de lo esperado. A nuestra llegada allí, sobre las 14:00 nos encontramos con que el parking estaba lleno. El chico que estaba en la puerta nos dijo que allí no podíamos quedarnos esperando hasta que saliera un coche, porque no estaba permitido y la Guardia Civil había multado ya a tres vehículos a lo largo del día. Nos dijo que fuéramos a dar una vuelta y volviéramos en quince minutos o bien que fuéramos a Vall d’Hebron, aparcáramos allí y cogiéramos uno de los autobuses gratuitos que te llevan al Tibidabo. Nosotros optamos por la primera opción. Para los que queráis aparcar en Vall d’Hebron, debéis saber que hay un aparcamiento ubicado delante del Hospital de Vall d’Hebron, con autobuses que salen cada 30 minutos al Tibidabo. Allí mismo se compra la pulsera que da acceso al parque de atracciones y por 4,20 euros de parking puedes dejar el coche allí todo el día. La primera subida es a las 11:00 y el autobús es gratuito. Solo se paga por el parking.

Nosotros dimos la vuelta de rigor y al llegar descubrimos que sí que había aparcamiento libre en el parking del Tibidabo. Tuvimos mucha suerte porque las 14:00 no parece una hora lógica donde la gente deje el parque. El caso es que dejamos el coche y nos dieron un tiquet del parking que debíamos abonar en las taquillas donde comprábamos las entradas. Nos costó diez euros por todo el día.

Otras opciones son subir en funicular o en autobús directo de Barcelona, posibilidades que consideraríamos seguro si volviésemos a visitar el parque, puesto que el tema del aparcamiento es bastante deficitario.

Del Tibidabo solo voy a hablar de las cosas más relevantes, ya que tenéis toda la información que queráis en su propia página web. Por este motivo, me voy a limitar a hablar de lo que más me llamó la atención.

Es un parque, cuyas atracciones están ubicadas en diferentes alturas (hasta seis niveles, aunque el tercero está solo para servicios técnicos). Esto tiene su lado negativo (resulta un poco incómodo acceder de unas a otras) y su lado positivo (las vistas de la ciudad desde la parte más alta son espectaculares).

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Puedes optar por diferentes tipos de entrada, además de la típica entrada anual. Una entrada para todo el parque de atracciones, una entrada únicamente para el “Camí del cel”, que te permita entrar en todas las atracciones del nivel sexto del tibidabo o subir al “Camí del cel” y no comprar esta entrada (pulserita), sino acceder a las atracciones que quieras pagando dos euros por cada una de ellas, cada vez que quieras hacerlo. La entrada del parque de atracciones te da acceso a todo. La entrada del “camí del Cel” solo a las del “Camí del cel”, aunque puedes visitar las otras zonas sin subir a las atracciones. Nuestro hijo de tres años, subió prácticamente a todo, aunque lo hizo acompañado por uno de nosotros en la mayoría de atracciones, por lo que por la diferencia de precio yo compraría la entrada más cara, ya que a mi juicio, el “Camí del Cel”, para un día solo se queda un poco corto. Las vistas desde arriba del todo son espectaculares, pero las atracciones poco llamativas para los más pequeños.

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Tibidabo

A pesar de la gente que había, una cosa positiva es que los ascensores no estaban colapsados y se podía subir y bajar de nivel con relativa facilidad. Lo mismo ocurrió a la salida del Tibidabo, donde a pesar de que la mayoría de la gente salió a las 19:00, no se formaron atascos.

Había leído que era un parque de atracciones algo anticuado, pero no tuve esa sensación. Pasamos un día espectacular y los pequeñajos se lo pasaron bomba. Sin duda, una visita obligada si se viaja hasta la ciudad condal.

A la hora del cierre cogimos el coche rumbo a Sitges, para disfrutar de la noche de hotel que nos había regalado Imaginarium. Llegamos sobre las 20’00. Duchas, cena y a descansar para el día siguiente, en el que volveríamos ya para Valencia.

Día 5: SITGES – CALAFELL – VALENCIA

Vistas desde el hotel de Sitges

En el día de vuelta a Valencia preparamos una visita al Slide de Calafell, una atracción consistente en un trineo que se desliza por una pista desde lo alto de una montaña en un recorrido que dura unos 700 metros.

La sensación que tuvimos a nuestra llegada es que la atracción no dispone de las mismas medidas de seguridad que otras similares como por ejemplo el Tobotronc de Andorra. En este no llevas cinturón de seguridad, con lo que aunque difícil, existe la posibilidad de poder salirse durante el recorrido.

A partir de 8 años los niños pueden viajar solos y de 3 a 7 años pueden viajar acompañados de un adulto. Si el niño tiene 3 años no paga billete pero si tiene de cuatro a siete, para subir hay que pagar doble (una por el niño y otra por el adulto). Esto me pareció abusivo, pues al final es un único viaje, suban uno o dos.

Slide de Calafell

La sensación de velocidad bajando es alucinante. Tú controlas tu ritmo de bajada, acelerando y frenando desde una palanca que hay en medio del trineo. Cuando bajas con un niño, este va delante y el adulto detrás, debiendo obligatoriamente ser el adulto el que maneje el trineo.

Un viaje son 3 euros, aunque hay diferentes tipos de packs que puedes elegir para que sea más barato. Nosotros optamos por el pack de 6 viajes por 15 euros, acompañando al niño, tres veces su madre y tres veces yo.

Slide de Calafell

Junto a la zona de trineos hay un bar con terraza en el que venden productos básicos, como refrescos o papas. Nosotros preguntamos si podíamos comer allí y nos dijeron que no, que solo servían comidas en verano. Ahora no tenían nada. Al lado de la zona de mesas hay dos barbacoas a disposición de los clientes que quieran utilizarlas.

Slide de Calafell

Si vais a visitarlo os recomiendo que miréis los horarios y fechas de apertura en su web, pues por ejemplo, cuando nosotros fuimos solo abría los fines de semana.

Para terminar deciros que nos encantó Barcelona y que nos quedaron muchísimas cosas por hacer. Visitar el Bosc Urbà, cualquiera de los muchos museos interesantes para niños como el museo olímpico y el de deporte, el Caixa forum, pasear por barrios como el Gotic, Gràcia, Raval o el Born, visitar el pueblo español…pero lo decimos sin pena, ya que esto hace que no tachemos Barcelona de nuestra lista y lo dejemos subrayado para poder regresar en cualquier momento.

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