Fin de año en Marina d’Or (Oropesa del mar)

Marina d’Or es un complejo de ocio altamente publicitado que se encuentra en Oropesa del Mar, Castellón. Además de los complejos hoteleros, hay apartamentos de diferentes tipos para alquilar y varios lugares de ocio donde los niños pueden pasarlo en grande. Además, por el alojamiento en los hoteles ofrecen un programa diario de actividades gratuitas.

Marina d'Or
Actividades gratuitas Lunes
Marina d'Or
Actividad gratuitas viernes

(Con niños de 3 años y 9 meses)

PLANEANDO LA ESCAPADA

Buscábamos pasar la nochevieja con algunos amigos fuera de casa, sin importar el destino ni el lugar. La idea era buscar algún sitio donde los niños pudieran pasarlo bien en las fechas de invierno y además que fuera en algún apartamento donde cupiéramos todos, que estuviera bien de precio y además que fueran de una calidad aceptable. Al final, el grupo de amigos se redujo a una pareja además de la nuestra, que iba con su hijo pequeño. En total éramos 4 adultos y 3 niños, por lo que la búsqueda se hizo más fácil. Al final, nos decantamos por la opción de pasar la nochevieja en los Apartamentos de Marina d’Or. Buscábamos pasar las noches del 30 y el 31, pero vimos que había una oferta en la que dos noches nos costaban lo mismo que 3 (1ª noche + 2ª noche al 50% + 3ª noche gratis), por lo que estiramos la estancia una noche más. Hace más de una década tuve una experiencia muy desagradable en el balneario y me dije que no volvería jamás, así que me tragué el orgullo y decidí darles una segunda oportunidad.

LOS APARTAMENTOS

Descartada de inicio la idea de hotel, solo nos daban dos opciones de apartamentos, los Apartamentos multiservicio y los Apartamentos solo alojamiento. La diferencia de precio era abismal, así que no lo dudamos ni un instante. Nos decantamos por los Apartamentos solo alojamiento. Nos ofrecían dos opciones: tres noches en primera línea de playa por 219 (146+73+0) o segunda línea de playa por 198. Por 20 euros de diferencia, 10 por pareja nos quedamos con la primera opción. El tiempo nos diría que no valió la pena, ya que para ver el mar debías salir a la terraza, cosa que hicimos en contadas ocasiones.

Al recibir la confirmación de la reserva por correo electrónico nos señalaban el lugar de recogida de llaves del apartamento, los extras que incluía la contratación (entrada gratis al Miniclub para niños de 3 a 12 años) y el depósito obligatorio en efectivo en concepto de fianza a la entrada al apartamento ((50 euros, 100 si llevas mascota o 200 si incluía nochevieja, como era nuestro caso). Se nos informaba de que nos cargarían un anticipo del 15% en la tarjeta de crédito en concepto de reserva del apartamento. Al final, nos pidieron 100 euros de fianza y no nos cargaron ningún pago previo, abonando todo cuando recogimos las llaves.

Aparcar fue relativamente sencillo, pudimos incluso aparcar en la misma calle del lugar de recogida de llaves, muy próximo a nuestro apartamento.

 Al llegar nos dimos cuenta de que de Marina d’Or no tenían ni el nombre. Se trataba de unos apartamentos llamados Cala Blanca, ubicados a algo más de un kilómetro de distancia del gran complejo hotelero. La única relación que tenían con el balneario es que por alojarte allí te ofrecían tomar parte en los servicios gratuitos de animación que tenían también para los clientes de los hoteles o de los apartamentos multiservicio. Del “glamour” del complejo hotelero, nada de nada.

Al subir al apartamento nos dimos cuenta de que se salía el agua del lavabo, por lo que bajamos a informar del problema y nos cambiaron a otro.

 El apartamento estaba bien. Tenía dos habitaciones, dos baños y todo lo necesario para la estancia que habíamos reservado. Además contaba con dos cunas de viaje.

Debido a las fechas en las que nos encontrábamos hubo mucho ruido por las noches. Es sorprendente que a la hora de hacer la reserva pongan en la misma planta grupos de jóvenes y familias con niños pequeños, cuando disponían de apartamentos en diferentes plantas. El día de nochevieja, fue bastante complicado que nuestros hijos pudieran dormir, y, aunque había muchos guardas jurados intentando velar porque se respetara a los vecinos, hasta pasadas las 03:00 de la madrugada, no dejó de haber mucho ruido.

DÍA 1: Llegada a Marina d’Or

La entrada a los apartamentos era a partir de las 16:00. Esto hizo que nos lo tomáramos con calma y que llegáramos sobre las 18:00. Tras la recogida de llaves y traslado de equipaje a las habitaciones, nos dividimos, las chicas fueron a comprar algo de comida para nuestra estancia y los chicos nos fuimos con los niños a hacer un reconocimiento de la zona y a visitar un rato el Miniclub que, según nos habían marcado en la reserva, era gratuito.

Llegamos al Miniclub sobre las 19’00. Era un local bastante pequeño en el que había un grupo de niños sentado en una mesa dibujando. Junto a ellos estaba la monitora, que se acercó a atendernos. Según nos indicó que en efecto, era gratuito, pero que solo era para niños de 3 a 12 años. Además, los padres no podían quedarse allí. Según esta norma, solo nuestro hijo mayor podía acceder al mismo, por lo que descartamos la idea.

Al lado del mini club había otro local, Pequemundo que era apto para niños de todas las edades y además permitía la entrada de padres. Era una especie de parque de bolas con cafetería. El precio era 12 euros por niño, con independencia del tiempo que fueras a estar. Solo pensábamos estar un rato, así que desistimos de quedarnos allí.

Como nos quedaba un rato libre, fuimos a la zona de los hoteles, entrando en el recinto de Mundo Fantasía, del que hablaremos próximamente.

Había sido suficiente para ser el primer día. Llegaba la hora del proceso que todo padre conoce: ducha-cena-cama y de descansar para afrontar los siguientes días en óptimas condiciones.

DÍA 2:

Mañana: Jardín Encantado

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A las 12:00 teníamos pensado visitar el espectáculo Jardín Encantado. Llegamos justos de tiempo. Al llegar nos sorprendió una larga cola para entrar. Por la misma zona de entrada, se accedía a las taquillas de venta de tickets. Nos dividimos y mientras unos fueron a comprar las entradas, otros nos colocamos en la cola de gente. Al comprar las entradas, les dijimos que éramos 4 adultos, un niño de 3 años, otro de casi 2 y un bebé de 9 meses. La chica, nos dijo que dependiendo de la altura pagaban o no (era gratis para los menores de 90 cm) por lo que no podía vendernos las entradas si no venían los niños. Así que tuvimos que ir a por ellos para que la chica los midiera. Difícil de creer pero cierto.

Marina d'Or Marina d'Or Marina d'Or
Marina d'Or Marina d'Or

Marina d’Or tiene algo que pocos lugares tienen, un equipo de publicidad excelente que te vende las cosas como si fueran únicas. El problema es cuando tú las vives, que ya no da lugar a engaños.

Jardín encantado no era ningún jardín. Era una especie de amplia planta baja, con tres zonas de asientos donde se colocaba la gente a ver un espectáculo de supuestos acróbatas, “invitándoles” a una consumición para hacer más ameno el momento. El argumento de la historia destilaba todo menos originalidad, el vestuario era agraciado pero se notaba en él el paso de los años, las coreografías sencillas y nada sorprendentes y la acróbata una chica que nos ofrecía el ”insólito y nunca visto” ejercicio de equilibrio en un aro volante.

Finalizado el espectáculo un altavoz te ofrecía la posibilidad de dar una vuelta por el jardín conversando con los árboles y disfrutando de la visión de los más de 300 tipos de flores artificiales que allí había. Fue el momento donde más disfrutaron los pequeños. Los árboles respondían a las preguntas de los niños, les preguntaban a ellos, etc. Sin embargo, esto terminó pronto, otra voz de audio nos indicó que debíamos irnos y los árboles se pusieron a dormir. Una pena, que este momento tan divertido y llamativo para los niños no pudiera ser disfrutado más rato, máxime cuando eran las 13:00 y el siguiente espectáculo comenzaba a las 16:30.

Comida en restaurante Il pecatto

Contrariamente a lo que se puede pensar, la oferta gastronómica en la zona no es demasiado amplia, fuera de lo que son los restaurantes de los propios hoteles. No queríamos conducir, así que nos ceñimos a lo poco que había. El restaurante elegido fue Il pecatto. El restaurante pertenece también a Marina d’Or. Está muy cerca de la zona hotelera. Como punto fuerte la relación calidad precio. Hay menús, incluso los días como año nuevo por 10’95 euros y la comida estaba bastante buena. Como aspecto negativo, el servicio fue bastante mejorable. Hubo muchas equivocaciones a la hora de servir los platos y el tiempo de salida de los platos no era el adecuado (o pasaba mucho tiempo o poco). Como aspecto negativo también el hecho de que en los baños no hubiera cambiadores para bebés. En un lugar que se autodefine como el paraíso de los niños, se debería tener en cuenta también estas cosas. A la hora de comer intentamos pedir la comida de los niños antes que la nuestra, pero no nos dejaron ya que según nos dijeron, debían pedir toda la comanda de la misma mesa al mismo tiempo. Es la segunda vez que nos ocurre algo tan absurdo. En general, un restaurante italiano, que puede ser elegido, sobre todo si vas con niños, a los que normalmente les gusta la pasta, pizza, etc.

Tarde: Desfile de carrozas.

Aunque el desfile de carrozas es algo diario, normalmente lo hacen bastante tarde para los niños pequeños. Este día, al ser nochevieja, lo adelantaron a las 18:00, lo que fue algo muy positivo para nosotros.

Marina d'Or Marina d'Or

Fue bastante interesante para los más pequeños. Los trajes eran muy llamativos, había muchas luces de diversos colores y la escenografía estaba bastante cuidada. Pasamos un buen rato, durante la media hora aproximada en la que una decena de carrozas aproximadamente y un grupo de personas disfrazadas de murciélagos, mariposas, etc., desfiló por la calle de los hoteles de Marina d’Or.

Marina d'Or Marina d'Or

 

DÍA 3:

Mañana: Caminata por el paseo marítimo y Jardines de Marina d’Or

Marina d'Or
Paseo marítimo

Marina d'Or

Marina d'Or

Por la mañana, dimos una agradable caminata por el paseo marítimo en dirección a la zona de los hoteles. Desde nuestros apartamentos había aproximadamente unos 10-15 minutos caminando. En la parte final del recorrido estaban los Jardines de Marina d’Or. Su visita fue muy agradable. Estaban llenos de patos, cisnes, pavos reales y otras aves. Algunos estaban en el agua, otros entre la vegetación.

Marina d'Or
Jardines de Marina d’Or

Hay carteles en el parque que indican que no se les puede dar pan ni derivados a los animales. Sin embargo, en muchos puntos del jardín hay máquinas dispensadoras de alimentos para estos al módico precio de 20 céntimos, una cantidad al alcance de cualquiera. Los niños se lo pasan bomba lanzándoles bolitas de esta comida y viendo como nadan rápidamente en su búsqueda. Todos asistíamos al duelo entre cisnes, patos y peces por ser los más rápidos en coger las bolitas de comida.

Marina d'Or

Marina d'Or

Comida: La experiencia del día anterior había sido buena, así que repetimos en el mismo restaurante del día anterior, siendo nuestra valoración del lugar, la misma que el día anterior. El menú había variado en algunos platos, mientras que conservaba otros.

Tarde: Mundo Fantasía

Mundo Fantasía es, de todos los parques que hay en Marina d’Or el más adecuado para niños de la edad nuestro hijo mayor, pues cuenta con muchas atracciones atractivas para ellos.

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Barcas sobre agua
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Trenecito

 

 

 

 

 

 

 

Es un parque de entrada libre. No se paga por entrar, solo por subir en las atracciones y evidentemente, por las consumiciones que puedas hacer en su cafetería.

Marina d'Or
Voladoras
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Noria infantil

Puedes elegir dos modalidades de pago: pago por atracción, a 4 euros cada una o comprar una pulsera que te permite subir a todas las atracciones a las que puedas durante el día.

Hay tres tipos de pulsera:

NIÑO (Menos de 1’10 cms)

JOVEN (Entre 1,10 cms y 1,50 cms)

ADULTO (Más de 1,50 cms)

Es conveniente reflejar que nuestro hijo, que llevaba una pulsera de niño pudo subir en solitario a las sillas voladoras, jumping (atracción en la que van sujetos por un arnés y saltan en cama elástica), camas elásticas, hinchables, el gorila (dos largos toboganes que bajaban desde una altura considerable) y Crazy Jump (la lanzadera). Además, en compañía de un adulto responsable (uno de nosotros dos), pudo subir en el carrusel de caballitos, río jungla (una atracción de troncos que van por el agua) , en el trenecito selva, o en la noria. Por su altura no pudo subir al barco pirata, a los bumper cars, o al circuito jarama de karts.

Es importante que sepáis dos cosas:

1.- Además de las restricciones de altura hay también restricciones de peso, por lo que es conveniente que os informéis antes por si vale o no vale la pena comprar la pulsera. Por ejemplo, en la noria no puede subir un adulto de más de 80 kilogramos, ni sumar 100 entre este y su hijo/a. En el jumping por ejemplo no puede subir un adulto de más de 90 kilogramos.

2.- La alta humedad que hay allí, hace que a partir de las 18:00 las atracciones con colchonetas, como el gorila, los hinchables, camas elásticas, etc., tienen tanta agua que los niños se mojan muchísimo los calcetines. Esto unido al frío de invierno hace que la probabilidad de caer malo sea altísima. Nosotros, por suerte, llevábamos unos calcetines de repuesto. Nadie te avisa de esto al comprar la entrada. Considero que debía decirse para que la gente utilice antes este tipo de atracciones y deje las otras para el final. Además, bajo el amparo de que en los carteles pone que en caso de causas climatológicas adversas no se devolverá la entrada, ya tienen la excusa preparada para cualquier queja. Nosotros, los dos días que pasamos por allí, el de la llegada y este, vimos el mismo problema de humedad en estas atracciones.

Marina d'Or
Camas elásticas

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