2 días en Amsterdam

1r DÍA

Llegamos a Amsterdam a la hora de comer. Si hubiésemos tenido más tiempo, nuestra primera opción habría sido visitar el Museo Nemo, un edificio con forma de barco que tiene hasta 5 plantas diferentes donde los niños pueden interactuar mucho. Nosotros desechamos la opción por falta de tiempo y porque nuestros hijos son todavía un poco pequeños para comprender todo.

La última planta del museo es una azotea con una piscina, desde la que se pueden observar unas grandes vistas de la ciudad. La entrada a esta parte es gratuita.

COMIDA : TRATTORIA TOTÒ (Amsterdam)

Íbamos a pasar la tarde en Amsterdam visitando el Vondelpark, así que buscamos un restaurante que estuviera de allí, porque llevábamos vehículo propio y queríamos dejarlo por allí cerca. 

Aparcar en Amsterdam es extremadamente caro. Dejar el coche allí nos costó 3 euros la hora, en total 18 euros que metimos en una máquina similar a la ORA española, pero en la que debías escribir el número de matrícula y después hacer el pago exclusivamente aceptado a través de una tarjeta de crédito.

La ubicación del restaurante es óptima, muy cerca de una de las entradas de Vondelpark. La comida nos pareció muy buena y el precio adecuado. El único apunte que os hago es que llegamos a las 13:15 y nos dijeron que el restaurante no abría hasta las 14:00. Nos pareció sumamente extraño, pues en Holanda suelen comer más pronto. Desconozco si sería ese día en concreto por alguna razón o si forma parte de algo habitual, pero si vais a comer allí tenedlo en cuenta por si acaso.

TARDE: VONDELPARK

Lo primero que hicimos tras terminar de comer fue dirigirnos a la entrada del parque más cercana. De camino al primer puesto de información turística que vimos (A unos 2-3 minutos de esa entrada) pudimos observar a un chico que hacía una música maravillosa con vasos de distintas cantidades de agua. ¡Hay que ver cuánto artista hay por el mundo ganándose la vida por las calles! Fue una auténtica maravilla. Mucha gente se paraba en la zona para escucharlo.

Vondelpark
Tocando música

En la oficina preguntamos por alguna tienda cercana para alquilar unas bicis. Vondelpark es muy grande y no lo podríamos haber visitado entero a pie. Además, queríamos imbuirnos un poco en la cultura holandesa. En la oficina de turismo nos mandaron a una tienda que había a 7 minutos andando desde allí. Debías cruzar un puente por abajo y dirigirte a la entrada del parque más cercana a Hard Rock Café y desde allí avanzar dos calles a la izquierda. Además nos dieron una tarjeta con la que nos aplicarían un 5% de descuento. Fueron muy amables.

A nuestra llegada al lugar que nos dijeron, A-Bike Rental and Tours, pedimos dos bicicletas con un sillín trasero para llevar cada no a un niño, pero tan solo les quedaba una así, por lo que nos ofrecieron montar un sillín delantero en la misma que llevaba el sillín trasero. Como buenos aventureros la alquilamos por 3 horas, junto a una bicicleta simple con el fin de explorar Vondelpark. En la página web del establecimiento podéis encontrar el precio de las bicicletas según el modelo que queráis. Hay posibilidad de añadir al precio un seguro pero nosotros no lo cogimos.

En la oficina de turismo también preguntamos sobre las mejores zonas a visitar con niños, indicándonos que a lo largo del parque había muchos parques infantiles para ellos, además de una pequeña piscina con el agua hasta los tobillos de adultos donde los niños podían darse un chapuzón.

Durante nuestro recorrido, paramos en un castillo hinchable, donde los niños se pasaron 15 minutos saltando (2,50 euros cada uno), en algunos parques infantiles y ¡cómo no! en la piscina donde los dos peques se dieron un buen chapuzón.

Vondelpark

Como nos sobraba un poco de tiempo dimos un paseo por las afueras del parque llegando a la zona de los museos, el mercado de las flores y los diferentes canales, recordando con cierto aire de nostalgia, el momento anterior, hacia varios años, en el que habíamos visitado Amsterdam.

Devolvimos las bicis y nos volvimos hasta Sintnicolaashoeve. Al día siguiente teníamos otro día de los más divertido.

2º DÍA MAÑANA: Amsterdamse Bos

Por la mañana nos dirigimos hacia Amsterdamse Bos, un enorme entorno verde ubicado mayoritariamente en Amstelveen, aunque pertenece a la ciudad de Amsterdam.

A nuestra llegada aparcamos en un parking de pago, que a la postre resultó inusualmente barato para lo que habíamos estado acostumbrando a pagar durante nuestra estancia en Holanda. Unas 8 horas de parking nos costaron unos 3,15 euros aproximadamente.

Una vez aparcado el vehículo fuimos a desayunar a un restaurante muy grande que hay allí mismo. Se llama Grand Café de Bosbaan. La ubicación es magnífica, de cara a un amplio río en el que se realizan actividades de remo. Nos gustó bastante, tanto que luego incluso comimos allí, aunque la comida no es para destacar.

Amsterdamse Bos
Vistas desde el restaurante

Desde allí fuimos a una oficina de turismo que curiosamente cerraba los lunes, por lo que nos dirigimos enfrente de ella, un sitio llamado Fun Forest, para que nos dieran algo de información sobre esta actividad de aventura y sobre las cosas más atractivas que podríamos realizar en el Amsterdamse Bos. Respecto a lo primero nos dijeron que la altura mínima para poder realizar la actividad era 1,20 m, razón por la cual la descartamos de inmediato, pues nuestros hijos no llegaban a ella. Se mostraron muy amables y nos dijeron que prácticamente al lado de allí, en un bar que nos indicaron con la mano, alquilaban bicicletas con la que nos sería más fácil llegar a los sitios de interés del parque.

https://www.funforest.nl/locaties/amsterdam/

Al llegar al bar nos indicaron todos los precios de las bicicletas y la tarificación por horas. Me llamó mucho la atención que había unas que llamaban “basic bikes” en las que la acción de frenado se realizaba con los pies, tal cual. No buscábamos las mejores bicicletas del mundo, pero vaya, con los niños detrás nos quedábamos más tranquilos si el freno estaba en la mano.

Amsterdamse Bos
Tarifas
Amsterdamse Bos
Bicicletas

Nos hablaron de 3 zonas que merecían ser vistas, una granja, una piscina y una pequeña poza habilitada también para el baño. Nos dieron un mapa y nos señalaron los puntos donde se hallaban. Por lo demás y para no equivocarnos nos indicaron que las señales moradas nos indicaban la ruta a seguir. Hasta la granja (Geitenboerderij) en los carteles) había 3,7 kilómetros de recorrido. A pie unos 40 minutos. En bici, tranquilamente unos 15 minutos.

Amsterdamse Bos

Por el camino, encontramos también un lugar de alquiler de canoas aunque no subimos en ellas.

Amsterdamse Bos

Nuestra primera parada fue en la granja, donde había un bonito restaurante para comer, almorzar o tomar algún refrigerio. La granja es visitable de 10’00 a 17’00 y predominantemente el animal que más encuentras son cabras. Dentro también hay biberones (1 euro) para poder dar a las cabras y unas máquinas donde sacar comida para ellas (A 20 céntimos) ¡Vaya negocio tienen montado!

Amsterdamse Bos
Restaurante
Amsterdamse Bos
Cabras

Amsterdamse Bos Amsterdamse Bos Amsterdamse Bos

En el mismo lugar hay un pequeño parque infantil en una especie de arenero donde los niños también pueden pasar un rato agradable.

Amsterdamse Bos
Parque infantil

Desde allí fuimos hacia la piscina para pegarnos un baño. Debéis seguir el camino hacia Groot Kinderbad, para llegar a una piscina con una profundidad de la altura de los tobillos de un adulto. Hacía mucho calor así que un remojón nos vino fenomenal. Junto a la piscina hay un pequeño chiringuito que vende refrescos, snacks, helados y este tipo de cosas. Hay también allí mismo un pequeño parque infantil al que no entramos.

Amsterdamse Bos
Chiringuito
Amsterdamse Bos
Piscina
Amsterdamse Bos
Parque infantil

Ya de vuelta a la piscina encontramos la poza donde algunos niños se estaban dando un baño. El agua no parecía muy limpia por lo que agradecimos haber optado por la opción de la piscina, pero para los que os guste algo más natural, decir que había mucha gente bañándose. Nosotros íbamos con algo de prisa. Habíamos alquilado las bicis por 3 horas y no queríamos que se nos pasara la hora.

Amsterdamse Bos
Poza natural

A la hora convenida devolvimos las bicicletas y nos fuimos a comer al Grand Café de Bosbaan.

TARDE: PASEO EN BARCO EN AMSTERDAM

Teníamos claro que queríamos llevar a cabo un paseo por los canales de Amsterdam, así que empezamos a “estudiar” las diferentes ofertas para ver cuáles se ajustaban más a lo que queríamos.

La primera de las cosas que teníamos clara era que queríamos un paseo por los canales pequeños, que no se limitara a los canales grandes, por lo que queríamos una embarcación pequeña que se pudiera meter por todos esos lugares (para que os hagáis una idea, en alguna zona tuvimos que agacharnos porque si no no pasábamos por debajo del puente). Esto nos hizo descartar el crucero en el barco más grande, que tenía la ventaja de contar con audioguías en español. Este tipo de barcos ofrece también cenas a bordo pero nosotros no estábamos interesados en esto, ya que íbamos con niños.

De los barcos pequeños que había, descartamos la opción de pedalear, con lo que de todo lo que había nos quedamos con el Open Boat Tours que tenía como zona de salida y llegada un lugar cercano al Rijksmuseum. Como punto negativo estuvo el tema del parking. Aparcar allí cerca es relativamente fácil, pero tienes que pagar 4 euros por hora. Nosotros tuvimos que poner unas 6 horas, así que las cuentas salen fácil del sablazo que nos dieron por aparcar allí. Como punto positivo, que no nos cobraron por los niños, por lo que únicamente nosotros dos tuvimos que pagar el paseo.

Amsterdamse Bos

La explicación fue integra en inglés. Al guía se le entendía muy bien. Además, al ser tan pocos (nosotros y un grupo de 4 jóvenes rusos), constantemente le hacíamos preguntas y él nos contestaba siempre con bromas y de muy buen humor. Fue una suerte tenerle de capitán y guía.

Amsterdam

Por el camino pasamos por el Safari, vimos la réplica del buque de carga Amsterdam, cuyo original fue destruido en 1749 tras una tormenta, el museo NEMO por fuera, los canales con las casas más caras de Amsterdam, los barcos casa, etc.

Amsterdam
Museo Nemo a la espalda

Era tarde, así que llegaba la hora de cenar. Aprovechando la cercanía fuimos al Hard Rock Café, un restaurante que nos trae muy buenos recuerdos de solteros, aunque eso lo dejaremos para otra ocasión.

 

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