Boeederij’t Geertje, una preciosa granja holandesa

A pesar de que estábamos alojados en una granja, la posibilidad de interacción con los animales fue muy baja, por lo que el niño mayor sobre todo, nos demandaba el poder realizar más actividades con ellos.

Por esta razón, decidimos buscar entre nuestros archivos algunas opciones que habíamos desechado al principio, para añadirlas a nuestro plan de viaje, encontrando el nombre de Boeederij’t Geertje en la localidad de Zoeterwoude

La mañana del tercer día la dedicamos a visitar esta granja. A nuestra llegada nos extrañó la gran cantidad de coches que había aparcados, ya que era todavía bastante pronto.

La entrada a la granja es gratuita. Está constituida como si fuese un pequeño poblado, con una gran sección destinada a las cabras, otra a caballos y otra a cerdos. Las gallinas paseaban por la granja sin rumbo fijo, viéndose también a muchas de ellas compartiendo habitáculo con las cabras.

Nada más llegar preguntamos a una chica joven que estaba con los caballos sobre el funcionamiento de las actividades.

Nos dijo que los tickets para el poni y los productos para poder alimentar a las cabras se vendían en la tienda frente al restaurante, así que allí nos fuimos. Una vez dentro nos entró cierto ansia de probarlo todo, así que le pedimos que nos informara de todo lo que se podia hacer allí.

La primera actividad que nos ofreció fue la de dar de comer a las cabras. Por 1 euro, te daba una cajita bastante abundante con un alimento sólido similar a algún tipo de pienso. Los niños más atrevidos se metían dentro de las jaulas, otros las alimentaban desde la puerta. Lo cierto es que a todos se les veía la mar de contentos.

Había dos actividades más que comenzaban a las 11:00: una era darle biberón a las cabras (grandes o pequeñas a tu elección). Cada biberón costaba 1 euro también y la otra era subir en poni (1 euro por un pequeño paseo de unos 3-5 minutos).

Uno de nuestros hijos optaba por alimentar a las cabras, mientras que el otro prefería subir en poni. Todo está a escasos metros de distancia, por lo que no hubo ningún tipo de problema.

HOLANDA CON NIÑOS

Nos ofertaron también la posibilidad de dar un paseo en barco pero no lo hicimos, ya que teníamos pensado hacerlo en Amsterdam uno de los días que fuéramos.

Así que, tras pasar una mañana de lo más divertida con un gasto de unos 10-15 euros allí, nos fuimos hacia nuestro siguiente destino. Esta vez sí, los niños habían quedado de lo más satisfechos.

A pocos metros de la granja hay una pequeña playa junto a una gran zona de aparcamiento. Si os apetece daros un baño, ya nos contaréis que tal. Nosotros íbamos con prisa y nos fuimos hacia nuestro siguiente destino.

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