Linnaeushof

El primer día de nuestra estancia en Holanda tras el aterrizaje del día anterior, lo dedicamos a la visita de este parque. El parque está ubicado en la localidad de Heemstede (Glipperweg 4 C) y en pocas palabras representa un enorme espacio abierto en el que los niños pueden practicar hasta más de 300 juegos diferentes.

A nuestra llegada encontramos un parking donde estacionar el vehículo. El precio del mismo es tarifa plana (6 euros sin importar el tiempo que pases allí). El pago se realiza en el mismo momento en que pagas las entradas. Te proporcionan una moneda que introducirás a la salida para poder sacar el coche.

Desde el parking, tras un breve paseo de unos 150 metros, accedemos a la entrada donde pagamos 13 euros por persona. (Había posibilidad de compra online por 12 euros). Tras valorar la posibilidad de irnos a Holanda con las entradas compradas decidimos rechazar la opción online. Al final tuvimos suerte pues, a pesar de que los niños a partir de 2 años deben pagar entrada, a nosotros no nos cobraron la del niño de 2.

El parque abre en abril y cierra en septiembre, variando los horarios de entrada y salida dependiendo del día, por lo que si tenéis pensado visitarlo, os recomiendo que accedáis a la página web oficial para aseguraros bien.

Una vez dentro, observamos multitud de juegos diferentes. Casi todos ellos están adaptados para niños de todas las edades. Lo que más nos llama la atención es la ausencia de monitores o personas encargadas de la vigilancia de los juegos, algunos de ellos un poco peligrosos, como el Sky Dive. Esto se hace más evidente en algunas atracciones gestionadas por los mismos niños, en las que no hay monitores ni tampoco familiares de estos.

Tobogán de descenso con mantas

Hay tantos juegos que el lugar no está masificado y no se tiene que hacer cola en casi ningún sitio (tiempo máximo de espera uno o dos minutos).

Dentro del espacio destaca también una pequeña piscina de unos 30 cms de altura máxima de agua, donde los niños se remojan. Cuenta con una zona para niños pequeños y bebés y otra donde se reúnen los niños más mayores, en la que destacan algunos toboganes y juegos típicos de agua. Tampoco aquí observamos ningún socorrista o persona al mando por si algo ocurriera allí.

Hay también una zona bajo techo en la que hay algunos juegos como coches de choque o una atracción de paseo en vehículos que funcionan a pedales y que van cogidos a un riel aéreo.

Laberinto interior

Dentro del parque hay también una zona de karts y un minigolf, pero estos son de pago a parte.

Entre las atracciones más destacadas minikarts, trenecito de paseo, tubos de arrastre, loopings, etc., tantas que enumerar todas sería algo muy costoso. En resumen probarlas todas, da para pasar un día entero allí, que fue lo que nosotros hicimos.

Looping

Respecto a la comida, hay posibilidad de llevarse un picnic o comer en alguno de los restaurantes que hay allí, que fue lo que hicimos nosotros. La comida es de tipo fast food, con nuggets, hamburguesas, patatas fritas y poca cosa más.

Zona de picnic

En resumen un lugar muy recomendable para todo el que quiera pasar un día entretenido en un sitio diferente que superó las expectativas que nos habíamos marcado con anterioridad. Consideramos que es un lugar ideal si viajas con niños menores de 10 años (para mayores quizás se quede corto). Está muy bien diversificado por edades, habiendo una zona ideal incluso para niños de 2 años.

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