Sintnicolaashoave, un alojamiento en granja holandesa

Sintnicolaashoeve

Teníamos tan buen recuerdo de nuestro viaje del año anterior a la Selva Negra, en el que nos alojamos en una granja de la región (Kirnermarteshof en Oberried), que las comparaciones se hicieron inevitables desde el primer momento.

Pasamos ocho noches en la granja, alquilando un apartamento de dos alturas, ideal para nosotros cuatro, en el que los dormitorios estaban arriba y el resto de habitáculos, salón, cocina y baño, estaban abajo. Además del precio que pagamos por el apartamento, pagamos 12 euros por el alquiler de 3 toallas durante los ocho días.

La ubicación del lugar es muy buena, en un tranquilo pueblo de Holanda, pudiendo encontrar un supermercado muy grande a apenas 5 minutos andando. Por otro lado, no existen sitios de mayor interés en el pueblo que merezca la pena resaltar.

A nuestra llegada nos recibió el granjero Gerard. Fue muy amable desde el primer momento. Nos enseñó la zona común, con una sala de juegos en la que había un futbolín y un ping pong, una estantería en la que podíamos recoger información turística sobre lugares de la zona y nos enseñó la zona donde reposaban las bicicletas. Su uso era gratuito y había para todas las edades, aunque estaban sumamente viejas. En el granero, también había diferentes tractores, coches a pedales, etc., para el uso y disfrute de los niños. El apartamento contaba con wifi gratuito y aparcamiento suficiente para dejar el vehículo.

Sintnicolaashoeve Sintnicolaashoeve

La zona externa es donde habitan los animales. Allí puedes encontrar vacas, un conejo y un perro. La única actividad que podías realizar con ellos era ordeñar a las vacas, pero más como una mini experiencia para tirar la foto de rigor que como algo serio, ya que todo el ordeñado era con maquinaria específica. Esta “actividad” se realizaba dos veces al día, a las 7:00 de la mañana y sobre las 19:00 de la tarde. En este apartado es donde digo que las comparaciones con la granja kirnermarteshof fueron inevitables, pues en aquella el número de animales era mayor, así como la posibilidad de interacción con los mismos (dar de comer a cabras) o las actividades ofertadas (paseo en poni, por ejemplo). Los niños se quedaron con ganas de más, así que complementamos los planes previstos con una visita a la granja Boeederij’t Geertje, donde pudieron ahora sí, dar de comer a las cabras y darles un biberón además de subir en poni.

Sintnicolaashoeve

En la parte externa común del alojamiento había también una colchoneta elástica, en la que acabábamos como una especie de rutina todas las tardes.

Para las personas que os surjan dudas sobre lo de dormir en una granja deciros que en el apartamento o incluso cuando salías a la terraza del mismo a cenar, no percibías ningún olor desagradable, no así cuando obviamente entrabas en las vaquerías, donde ya sabías a que atenerte si entrabas.

La limpieza de los apartamentos, sin ser como la que encontrarías en un hotel, fue aceptable y acorde a lo que esperábamos.

En definitiva una bonita experiencia que valoraríamos más positivamente si no hubiéramos conocido algo tan maravilloso el año anterior.

 

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