Ruta Chulilla- Charco Azul (5 km) Ruta de ida y vuelta

Nos enfrentamos a esta ruta de ida y vuelta con origen en el pueblo de Chulilla con la incertidumbre de cómo la vivirían los peques, ya que era la primera vez que afrontábamos una marcha tan larga (el año pasado habíamos hecho el paseo de los sentidos en la Selva de Irati, pero fueron casi todo el tiempo al brazo).

Antes de empezar a relataros como fue todo os presentamos la marcha:

Como veis, la ruta tiene origen en el aparcamiento que hay a la entrada del pueblo de Chulilla. Durante la pasada Semana Santa el parking fue de pago (4 euros), aunque según nos dijeron fue algo ocasional durante el periodo de vacaciones de Pascua y no se espera que continúe de esta forma.

Llegamos tarde y el parking estaba abarrotado, así como todos los descampados que había antes de la entrada del pueblo. Aún así, buscamos un espacio imposible en uno de ellos y dejamos el coche para comenzar la marcha.

Desde el aparcamiento del pueblo se inicia el camino cuesta abajo. A unos 100 metros aproximadamente se marca un desvío a la derecha que indica charco azul. Este desvío está justo antes de llegar a una pequeña plaza con unos bares.

Chulilla- Charco Azul

Desde el desvío, tras un pequeño callejeo se comienza la ruta descendente hasta el puente que cruza el río. IMPORTANTE: La ruta no es apta para hacerla con carro de bebé. Nuestro pequeñajo fue en un portabebés durante todo el camino, pues todavía no sabe andar. Estuvo muy cómodo y continuamente aplaudía de lo bien que lo estaba pasando. El mayor de 3 años nos sorprendió con su alegre caminar (nunca había andado tanto tiempo seguido) y metido en su misión de “explorador” iba descubriendo plantas y flores a las que intentábamos darle nombre a todas ellas (aunque no siempre fuimos capaces, ya que la vegetación es muy extensa). El camino está muy bien indicado y no faltan pistas para seguir bien la ruta.

Marca de SL (Sendero Local). Senderos de menos de 10 km de distancia.

Chulilla- Charco Azul
Sendero no apto para ir con carro de bebé

Tras cruzar el puente y siguiendo hacia abajo, llegamos a Peña Judía, un enorme descampado donde se avista el río, con bastantes lugares de sombra. Es un lugar perfecto por su amplitud para parar y descansar, pues los niños pueden jugar sin ningún tipo de peligro.

Chulilla- Charco Azul
Peña Judía

Durante el camino se observa poca fauna pero mucha vegetación. Amapolas, margaritas, chumberas o palmito, son solo unos pocos ejemplos de lo mucho que observamos.

Chulilla- Charco Azul

Chulilla- Charco Azul
Margaritas
Chulilla- Charco Azul
Palmito
Chulilla- Charco Azul
Chumbera

Desde Peña Judía, caminando unos 750 metros por una senda muy asequible, cruzamos tres “puentecitos” y llegamos a uno de mis lugares preferidos, una especie de entrada de cueva, con sombra constante, donde hacerse una foto es una obligación.

Chulilla con niños

Chulilla- Charco Azul

Chulilla- Charco Azul

Desde este punto, a apenas 200 metros encontramos ya el charco azul, el final de nuestra ruta. Habíamos recorrido unos 2,5 kilómetros aproximadamente, pero ¿cómo le fue a nuestro hijo mayor? ¿Aguantó el recorrido andando? Aquí os lo contamos…

Lo estábamos pasando muy bien. En el charco azul estuvimos un rato largo, el cual aprovechamos para comer y reponer fuerzas. La tranquilidad del lugar invitaba a una siesta, pero ya sabéis que con peques no se puede. Estuvimos jugando al escondite, a dibujar letras con palos, al deporte preferido de los niños (lanzar piedras al río) y muchas cosas más.

Charco Azul
Charco azul

Hubo gente que se bañó en el charco azul. Nosotros no habíamos ido preparados para la ocasión, así que lo descartamos. Quizás la próxima vez.

El camino de vuelta fue prácticamente un calco de la ida, aunque un poco más pesado, pues los niños estaban cansados y el camino era todo el rato cuesta arriba, pero nuestro “explorador”, lo aguantó sin quejarse y el bebé iba de lo más cómodo durante todo el camino.

Paredes de escalada

Al llegar al pueblo, paramos en el bar para tomarnos un helado. No olvidéis el agua durante la ruta (no hay fuentes durante el camino). Es muy importante hidratarse con frecuencia, sobre todo en tiempo de mucho calor.

Echamos en falta alguna basura durante el camino, sobre todo en el charco azul. Nosotros nos llevamos la nuestra y ahí depositamos todos los restos de latas y material no orgánico para tirarlos posteriormente. Sin embargo, no todo el mundo lo hace así, y había algo de basura en el suelo que igual podría evitarse colocando alguna basura durante el trayecto.

 La vuelta a Valencia os la podéis imaginar, los niños se durmieron incluso antes de arrancar el coche. Estaban exhaustos pero muy contentos. Habían pasado un día genial en la naturaleza, así que no tardaremos en repetir la experiencia.

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