Ruta Pozas de San Martín – Cascada del Confesionario

Para trazar la ruta, tuvimos que realizar un largo desplazamiento en coche. Tras más de 1h 30 minutos de viaje, llegamos al parking que se encuentra a la entrada del Condado de San Martín, en Boltaña, tras dejar atrás el pueblo de Sieste.

Tengo que decir que nuestra visita a este lugar ubicado en la comarca del Sobrarbe supuso la gran decepción del viaje por diferente motivos.

A nuestra llegada al parking vimos un cartel explicativo que nos daba los principales detalles de la ruta que queríamos seguir, así como una foto de las pozas, que coincidía con la imagen que teníamos en mente, que era la misma que habíamos visto antes de seleccionar la ruta.

Pozas de San Martín
Mapa de la zona
Pozas de San Martín
La ruta a seguir
Pozas de San Martín
Foto de las Pozas en su mejor momento
Pozas de San Martín
Cartel en el parking

La ruta comenzó normal, tal y como se especificaba, cruzando varias veces el río, por piedras que no representaban ningún camino.

Las pozas están cerca. En apenas diez minutos de terreno llano, llegas a tu destino. Cuando lo hicimos la decepción fue máxima. Estaban prácticamente vacías y muy sucias. Seguimos avanzando un poco para confirmar la decepción. El aspecto era similar en todas ellas y no había nadie bañándose, lo que parecía raro para ser el mes de Agosto.

Pozas de San Martín
Comienzo de la ruta

En ese momento nos cruzamos con unas personas que nos dijeron que intentar llegar a la Cascada del Confesionario por el cauce del río (la opción que queríamos hacer para ir bañándonos mientras hacíamos la ruta) estaba bastante complicada, pues resbalaba mucho y con los niños no nos lo recomendaban.

Pozas de San Martín
Frutos silvestres
Pozas de San Martín
Primera imagen de las pozas
Las pozas

Como quiera que el aspecto de las pozas no era demasiado atractivo optamos por seguir el camino a la Cascada del Confesionario por el sendero. Seguimos caminando y vimos una doble señal: Hacia la derecha nos mandaba a la Cascada del Confesionario y a la izquierda a el Morcat . Buscamos la opción de la derecha pero no había ni rastro de camino. Estaba todo lleno de matorrales y entrar por ahí con los niños nos parecía unan locura. Por esta razón optamos por probar el camino de la izquierda, a ver dónde llevaba.

Señalización
Pozas de San Martín
Aparente camino hacia el Confesionario

Desde ese punto comenzamos una ruta ascendente de un kilómetro de duración (había más pero nos dimos la vuelta en ese punto). Al bebé lo llevábamos en la mochila portabebés. El niño de 3 años aguantó un rato pero pronto se cansó (la subida era imposible para él). Por este motivo optamos por volver. Al hacerlo y llegar a las pozas, vimos, esta vez sí una buena señalización hacia la cascada del Confesionario por el lecho del río y por el sendero.

Pozas de San Martín
Al confesionario por el lecho del río
Pozas de San Martín
Zona muy resbaladiza
Pozas de San Martín
Al confesionario por la senda
Pozas de San Martín
Sendero hacia el confesionario

Paramos a comer unos bocadillos que habíamos preparado de casa. Desde ahí nos quedaba una hora y diez minutos de ida y una hora y veinte de vuelta. Tras analizar los pros y contras de seguir o darnos la vuelta hacia el coche, decidimos esta última opción. El niño de 3 años no estaba como para afrontar esa marcha y pensamos que viendo el panorama que nos ofrecían las pozas, la cascada tampoco tendría demasiada agua.

Pozas de San Martín

Durante la vuelta nos cruzamos con una familia que viendo el estado del río nos preguntó sobre cómo estaban las pozas, imaginando que no tendrían demasiada agua. Lo que les comentamos corroboró su idea, así que decidieron darse la vuelta. Nos dijeron que las imágenes bonitas que aparecen en las fotos son de la época de abril, mayo o junio, cuando tras el deshielo, el río baja lleno de agua. Y pensamos, ¿quién se bañará en Huesca en estos meses de abril o mayo?, porque en Junio aún puede salir un día cálido pero en esos meses no nos bañamos ni en el Mediterráneo que suele estar más calentito en verano.

Pozas de San Martín
El río con muy poca agua

En resumen, como veis, un desastre de ruta, por el panorama que vimos y por la equivocación que tuvimos que generó un cansancio extra sobre todo en los pequeños que nos llevó a no cumplir nuestro objetivo de culminar la marcha. Otro día será. Dicen que una retirada a tiempo es una victoria. Volvimos enteros y sin ningún problema, así que viéndolo desde el punto de vista positivo, habíamos pasado un día bonito en la naturaleza, comiendo en familia y con el silencio y aire que solo se respira en las montañas.

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