Monkey Park (Tenerife)

Monkey Park

Tras nuestra grata experiencia en nuestra visita a la Montagne des Singes en la Alsacia francesa, programamos una visita a Monkey Park, esperando encontrar algo similar. Aunque no tuvo nada que ver con aquello, nuestros peques lo pasaron genial. Aquí os damos los principales detalles de nuestra visita. Para información sobre horarios, precios, etc., podéis consultar su página web.

Monkey park, ubicado a unos 5 minutos en coche de nuestra anterior visita,  presenta a los animales enjaulados, en dos tipos de experiencias: una, meramente contemplativa en la que se pueden ver diferentes tipos de animales, principalmente simios, aunque también cocodrilos o tortugas. Desde fuera de las jaulas, señalizadas con “animales peligrosos”, puedes ver diferentes titis y monos en sus diferentes variantes (gorilas, chimpancés, etc.)

La segunda de las experiencias y por la que nosotros visitamos el parque fue la interactiva, es decir, mantener una relación directa con los animales. A la entrada del parque, junto al cartel donde se explica que no se debe alimentar a los animales con comida no autorizada, venden cajitas con diferentes tipos de verdura.

Como aspecto negativo decir que tal y como dice el nombre del parque, se suponía que íbamos a un parque de monos y la presencia de estos en las jaulas a las que se podía acceder fue mínima. Tan solo tuvimos contacto con uno. Los demás estaban en las partes altas de las jaulas, descansando. Había mucha gente, lo que unido a que era bastante tarde, provocó que los monos estuvieran supersaturados de comer, por lo que no se dejaron ver mucho.

Como aspecto positivo, decir que las tres primeras jaulas están repletas de cientos y cientos de cobayas, que comen verdura de tu mano y que incluso se acercan a tus manos en busca de cobijo y caricias. Allí, muchos niños descansaban en los bancos con una cobaya en sus manos, acunándolos y dándoles todo su amor y cariño. En las ramas de los árboles también pudimos ver bastantes iguanas, que amigablemente esperaban a que cualquier visitante le diera algo de verdura.

Por lo demás, pocas cosas más destacables de este lugar, pues es bastante pequeño, las jaulas están al sol, hay poca variedad de animales, etc. Sin embargo, y a pesar de las cosas negativas, la interacción con ellos hace muy feliz a los niños, que no quieren irse de allí hasta que se acaba la última verdura de la caja. El precio tampoco es excesivamente caro, así que si os sobra tiempo, una visita allí puede resultar atractiva para vuestros peques.

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