Piscinas de La Laguna (Punta Hidalgo y Bajamar)

Punta Hidalgo

El segundo día teníamos planeado visitar La Laguna, así que antes de hacerlo y dada la cercanía respecto a esta, fuimos a pegarnos un baño en las piscinas naturales de Punta Hidalgo.

Punta Hidalgo y Bajamar están separadas por una distancia de apenas unos 5 minutos en coche y según nos contó gente de la zona, son bastante parecidas entre sí, por lo que no perdimos tiempo en visitar ambas.

Teníamos que recoger a un familiar en la Laguna, así que aprovechamos para llegar allí pronto y desayunar en Makika&Co. Es un sitio similar a algunos que conocemos en Valencia tipo «La más bonita». Puedes tomar deliciosos desayunos que incluyen zumos de todo tipo, diferentes clases de pan y como no, cualquier tipo de café, incluyendo el barraquito o el leche leche, tan típicos de la isla.

De allí nos fuimos a Punta Hidalgo. Llegamos sobre las 12:00 de un domingo. No hace falta que os cuente el tiempo que tardamos en aparcar. Hay mucha zona de aparcamiento, pero había poco movimiento a esas horas.

Las piscinas de Punta Hidalgo son muy turísticas. Cuentan con servicio de socorrista, baño y duchas lo que no es frecuente en este tipo de lugares.

Tras un refrescante baño nos fuimos a comer a San Cristobal de la Laguna. Elegimos para la ocasión, recomendados por nuestro familiar, un pequeño restaurante llamado «El jinete sin cabeza». En el restaurante apenas caben 4 o 5 mesas y tienen un horario no demasiado extenso, por lo que si queréis probarlo, deberéis reservar con bastante antelación. La comida es exquisita, aunque la carta no es demasiado extensa. Elegimos para comer un vino tinto canario, que estaba bastante bueno. En definitiva, un buen restaurante donde pasamos un rato agradable.

La tarde la dedicamos a pasear por el centro histórico de la Laguna. La idea inicial era visitar el Museo de la Ciencia y el Cosmospero nos quedamos sin tiempo, así que nos limitamos a callejear por las tiendas y puestos del Centro, además de visitar la catedral y diferentes iglesias. En el centro casi todas las calles son peatonales, lo que permite pasear con mayor tranquilidad cuando vas con niños pequeños. 

La tarde se nos fue casi sin darnos cuenta, así que decidimos cenar antes de irnos para casa. Elegimos una Areperallamada Punto Criollo (calle del Tizón nº6), que ofrecía multitud de combinaciones diferentes. Vimos muchos tipos de este restaurante durante nuestra estancia en la isla. Habíamos probado las arepas con anterioridad pero lo que nos llamó la atención de esta arepería es que el pan estaba frito. El sabor era muy bueno, así que disfrutamos mucho la cena.

Desde allí, solo nos quedaba un breve paseo hasta el coche antes de emprender camino hacia el apartamento. Curiosamente, hacía mucho calor, lo que no es normal en San Cristobal de la Laguna, o al menos eso es lo que nos decían por allí.

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