Montagne des Singes (Montaña de los monos)

Nos levantamos pronto para dejar nuestro alojamiento en Oberried, rumbo a Colmar donde íbamos a pasar unos días. Antes de llegar allí, preparamos por la mañana una visita a la Montagne des Singes, ubicada en la francesa localidad de Kintzheim, donde además de este hay otra serie de parques de animales entre los que destaca “La volerie des aigles” o “Cigoland amusement and recreation”.

Queríamos pasar la tarde en Colmar, así que como no podíamos visitar todos, optamos por elegir el más atractivo para nosotros, que como he dicho anteriormente era la “Montagne des Singes”. No os podemos hablar de los demás, pero ciertamente nuestra visita a la montaña de los monos fue un auténtico acierto.

Montagne des Singes

Llegamos allí sin ningún problema con el GPS del coche. Pronto empezaron a aparecer indicaciones del lugar que te daban acceso a un enorme descampado donde podías estacionar tu vehículo de forma gratuita. Desde allí, te diriges a la entrada, que en nuestro caso fue gratuita para ambos niños.

Si algo llama la atención de este lugar y hay que destacar por encima de todas las cosas es la gran interacción que se produce con los monos, a los que puedes alimentar. El lugar está tan repleto de simios, que es imposible no verlos. Además, te los vas encontrando por el camino, apoyados en los bancos, sentados sobre ellos, en los árboles, etc. ¡En todos los sitios!

Montagne des Singes

Montagne des Singes

Pero vamos a empezar por el principio. Nada más comprar las entradas te diriges hacia la puerta de acceso. Allí, un chico te da una serie de instrucciones (en inglés) que debes tener en cuenta para evitar tener cualquier tipo de peligro. No hay que olvidar que, aunque están muy acostumbrados a la presencia humana, al final no dejan de ser animales salvajes. El chico nos dijo que no se podía tocar a los monos, pues podían asustarse, considerarlo como una agresión y reaccionar violentamente. Además, nos comentó que evitáramos dar de comer a los más pequeños, pues no estaban todavía demasiado acostumbrados a la presencia humana. Para darles de comer, debíamos estirar el brazo y con la palma de la mano ofrecerles unas palomitas de maíz.

Montagne des Singes

Las palomitas de maíz te las dan una vez entras al recinto. Tan solo un puñado por persona. Está prohibido traer palomitas de fuera. Según nos explicaron, las palomitas son como un pequeño snack para ellos. Pero no deben tomar más de las que deben, pues su alimentación debe ser a base de frutas y verduras principalmente, por lo que si todo el mundo se llevara sus propias palomitas acabarían sin comer lo que necesitan para una correcta alimentación.

Montagne des Singes

Nada más coger las palomitas comienzas a ver monos por todos los sitios. Unos correteando, otros parados…estos últimos son los más receptivos a recibir las palomitas. Para los niños es alucinante y si fuera por ellos acabarían con todas las palomitas en el primer mono. Por suerte van con adultos y nosotros los vamos calmando, pero nuestro hijo mayor se lo pasó en grande alimentando a los simios. Al pequeño le daban miedo y lanzaba el alimento desde la distancia. Nosotros ni lo intentamos. Era tanta la diversión de nuestros hijos, que preferíamos ver cómo lo hacían ellos.

Conforme avanzas vas encontrando carteles donde hay algunas explicaciones sobre estos animales, como por ejemplo su forma de comunicación. Las explicaciones están en francés, alemán e inglés.

Montagne des Singes

A algunas horas determinadas se ofrece un show sobre la alimentación en la que uno de los cuidadores explica lo que comen y cómo lo hacen. Las explicaciones son en francés y alemán por lo que no nos enteramos de mucho. Aún así es interesante ver cómo lanza frutas y verduras y los monos corren a por ellas. A veces hasta se pelean por conseguir las que más les gustan. Estas exhibiciones se hacen en dos puntos del recorrido, a mitad de camino y en una zona de cascadas, dependiendo de la hora.

Montagne des Singes

A lo largo de todo el camino hay un montón de monitores que vigilan que las personas respeten a los animales y no les den otro tipo de comida del permitido, al tiempo que están vigilantes ante cualquier conducta inadecuada que puedan tener los monos. Estos monitores llevan un cartelito con unas banderitas sobre los idiomas que hablan y gustosamente contestan todas las preguntas que les puedas hacer. Es curioso, pero ninguno de ellos llevaba la banderita de España, por lo que tuvimos que dirigirnos a ellos en inglés.

Durante el recorrido, que dura unos 45 minutos, nos llamó la atención como en el tronco de algunos árboles, a cierta altura, había algo extraño. Preguntamos por qué estaba eso allí y nos dijeron que era para proteger a los árboles, ya que si eso no estuviera, los monos subirían y se comerían todas las hojas, destruyéndolos.

Montagne des Singes

Una vez realizado el recorrido, cuando sales, antes de llegar al parking, llegas a un pequeño parque infantil con algunos columpios que se encuentra junto a un bar donde se puede comer. Nosotros no comimos allí, sino que nos dirigimos hacia Colmar para dejar todos los trastos en el apartamento y comer en alguno de los restaurantes de allí.

Montagne des Singes

En resumen un lugar muy atractivo e interesante al que si tuviéramos ocasión volveríamos sin dudarlo.

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