¡A la nieve con niños pequeños!

A la espalda niños en jardín de nieve

Si como nosotros sois amantes de los viajes a la nieve, seguro que encontráis cualquier excusa para hacer una escapada a un lugar donde los peques puedan disfrutar de este fenómeno que escasea tanto en nuestro lugar de residencia.

Nosotros íbamos con la idea de que nuestro hijo de 4 años comenzara a esquiar, para que aprendiera y pronto poder bajar pistas con él. Teníamos dudas de cómo iniciarlo en este mundo del esquí, ya que no sabíamos cuál sería la mejor opción.

Finalizado el viaje os hablamos de nuestra experiencia para que pueda servir de ayuda a todos los que os planteéis hacer un viaje a la nieve con niños pequeños.

Nieve

¿Por dónde empezar?

Una de las ventajas que tiene esquiar con niños pequeños es que el forfait es gratuito hasta los 6 años, lo que te supone un gran ahorro. Una vez sabido este punto nos planteamos tres opciones:

– Enseñarle a esquiar nosotros

– Clases particulares o grupales

– Meterlo en el jardín de nieve

Enseñarle a esquiar nosotros

 Esta opción quedó descartada inicialmente, por dos motivos, el primero que los niños suelen hacer mucho más caso a los monitores que a los padres y el segundo que en principio un monitor enseña al niño con una metodología de aprendizaje apropiada para su nivel de conocimientos y desarrollo.

A pesar de lo dicho, fue la opción escogida el tercer día por las razones que iré explicando.

Clases particulares o grupales

Esta era la opción escogida de antemano, sin embargo al llegar allí nos dijeron que no había clases grupales hasta los 6 años. Además, nos desaconsejaban las clases individuales de 1 hora, pues entre que se ponían los esquís, les enseñaban lo básico, etc., no daba tiempo para nada. Por este motivo, la opción que nos dieron fue dar clases particulares de 2 horas al “módico” precio de 117 euros.

A pesar de que existía esta posibilidad, ellos nos recomendaban comenzar con el jardín de nieve y si el último día veíamos que nos nos gustaba, cambiar a la opción de clase.

Jardín de nieve

 El jardín de nieve es una especie de guardería donde dejas a los niños, en la que se supone que aprenden a esquiar al tiempo que juegan a lanzarse bolas y realizan todo tipo de actividades lúdicas.

Hay dos opciones, una que va en horario de 09’00 a 13’00 y cuesta 47 euros y otra que va de 09’00 a 17’00 e incluye la comida (Opción Imaginarium), de la que desconozco el precio pues ni me la planteé.

La realidad de la actividad es que pagamos los 47 euros y comenzó a las 10:30 en lugar de las 09:00, debido al gran número de niños que había. Esto hizo que el ratio alumno-monitor fuera escandaloso. Imaginad poner a funcionar a unos 15-20 alumnos por profesor. Cuando no lloraba uno, otro se estaba “haciendo pipí”, otro tenía dificultades para ponerse los esquís, etc.

A la espalda niños en jardín de nieve
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Por este motivo, el aprendizaje fue nulo y obviamente descartamos esta opción para el resto de los días. Quizás, para gente que pueda escoger sus vacaciones e ir en momentos donde la afluencia de personas sea más baja puede ser una opción interesante, pero para días donde hay tantos niños, es una pérdida de tiempo y dinero.

Además las medidas de seguridad son bastante mejorables. Cuando fuimos a recoger al niño nos lo entregaron sin pedir DNI, ni ningún justificante, ni nada semejante. Es cierto que el niño te conoce pero en estos casos cualquier medida de seguridad es poca.

Como he dicho, descartamos la opción del jardín de nieve para los días siguientes. Retomamos la posibilidad de clases particulares, pero finalmente la descartamos también, realizando el último día algunas bajadas con él, enseñándole nosotros algunos aspectos básicos. ¡Lo pasamos genial!

¿Y los trineos para el bebé?

Grand Valira es una estación que no permite el uso de trineos por temas de seguridad. Es una pena que una estación con tantos kilómetros esquiables no pueda construir un pequeño espacio para que los niños puedan deslizarse en estos vehículos.

En la subida de Andorra a Pas de la Casa se observa en algunas laderas de la montaña a familias que se lanzan en trineo, aunque obviamente no existe ningún tipo de remonte para subir, debiendo hacer el esfuerzo de caminar nieve arriba con el trineo y el niño cargados.

En otra zona de Andorra como Vallnord sí que hay una pequeña pista adaptada para el uso de trineos por lo que si os planteais ir con peques, esta puede ser una buena opción.

Respecto a los bebés no os preocupéis por ellos. El nuestro comenzó un poco timorato con la nieve. ¡No quería ni tocarla! Sin embargo pronto todo cambió y disfrutó mucho haciendo muñecos de nieve, lanzando bolas y haciendo la croqueta.

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