Mercadillos Navideños en Andorra

Si sois de esas personas que disfrutáis al máximo las festividades navideñas, seguro que os sentís tan impresionados como nosotros ante esas fotos de todos esos mercadillos navideños que proliferan por Europa.

Alemania sobre todo, es uno de los ejemplos en este sentido. Sin embargo, una opción más low cost y que también cuenta con su atractivo es Andorra.

Dentro de este pequeño país al norte de España la opción más atractiva está en su capital Andorra la Vella. En la zona del centro histórico encontramos su mercado navideño bajo el nombre de “Poblet de Nadal”. Desde principios de diciembre hay organizadas diferentes actividades, que varían según la fecha, por lo que os recomiendo que en caso de ir, miréis antes la programación. Para diciembre del 2017 era esta.

Antes de llegar a la plaza, unas indicaciones nos dirigen a dos sitios, una pista de patinaje sobre hielo y en dirección perpendicular a esta, en la Avenida Meritxell, la Oficina de Correos Mágica. En esta, que está abierta por las tardes, los niños acuden a entregar sus cartas a unos menairons del pic dels Menars (lo que nosotros conocemos como Elfos), que las sellarán y darán a cambio un resguardo a los peques, como comprobante de que esta carta llegará a su destino. La Avenida Meritxell es tan bien un lugar de espectáculos itinerantes, como los citados menairons, bailarinas angelicales o incluso el vuelo de un zepelín.

Dentro del Poblet de Nadal encontramos muchos espectáculos y animaciones, además de talleres para los peques (nosotros entramos en uno que era en inglés donde aprendían a hacer recetas con nocilla, pan de sándwich, etc.). Ni que decir tiene que por la noche adquiere un color especial, lleno de luces, lo que le da un aspecto de ensueño.

2 euros por niño

Entre los distintos atractivos del mercado navideño está un puesto de animales, donde los niños podían dar de comer a los camellos, que adornados con guirnaldas aguardaban pacientes a que todo el mundo capturara su instantánea de este momento. Al lado de los camellos, había un pequeño recinto donde unos renos nos recordaban que Papá Noel estaba cerca y que la llegada de la Navidad era cuestión de poco tiempo. Además, unos graciosos Elfos se ofrecían a hacerse una foto con los niños.

Otro de los atractivos de la plaza era un tobogán de hielo que curiosamente era gratuito. Haciendo una breve cola podías lanzarte en una especie de trineo. Era apto para todas las edades, pudiéndose lanzar niños a partir de 4 años solos. El bebé se lanzó con nosotros. ¡Había que ver cómo lo disfrutó!. Era tan rápida la bajada que dejaban tirarse dos veces.

En la misma zona donde se ubica el mercado hay también un parque infantil con toboganes que nos sirvió también para pasar un rato entretenido.

En definitiva una tarde divertida en pleno ambiente navideño que recomendamos como complemento al viaje por Andorra.

Mercado Navideño de la Massana

El día que realizamos la actividad de Papá Noel en la Massana descubrimos este lugar, que está justo en la plaza donde se coge el telecabina hacia la Caubella.

Es un mercado muy pequeño ubicado en una plaza que cuenta sin embargo con cierto atractivo. Si bien no para ir adrede, sí para pasar un rato entretenido si te encuentras cerca de la zona.

Además, por allí hay también bastantes bordas (restaurantes típicos andorranos), por lo que si reservas con antelación (nosotros no lo hicimos) puedes darte el placer de disfrutar de una buena jornada gastronómica.

Volviendo al mercado, en él destaca una pequeña pista de hielo para patinar en la zona central, que está rodeada por algunos puestecitos de comida y decoración navideña.

En una esquina encontramos una bonita casita donde los niños pueden entrar a escribir su carta a Papá Noel y sellarla. En la puerta encuentras las fechas en las que Papá Noel acudirá a recogerlas.

También había un escenario en el que un grupo de personas interpretaba una serie de Villancicos. En la parte posterior del mismo, junto a un bonito árbol de navidad, hay un pequeño parque infantil que con nieve ofrece un aspecto bastante acogedor. No es nada del otro mundo pero ayuda a que la espera para que abran la zona donde se escriben las cartas a Papá Noel sea más llevadera.

Si bien no es un lugar al que vale la pena ir a visitar adrede, sí que puede ser una buena parada si estás por la zona y quieres vivir la magia de un pequeño mercado navideño.

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