Cueva de las Güixas

Cueva de las Güixas

En Villanúa encontramos la Cueva de las Güixas, un gruta situada bajo la montaña de la Collarada.

La reserva de entradas se puede hacer a través de la página web oficial del sitio. Es importante que sepáis, que aunque allí aparezca el día como completo, siempre se reservan un porcentaje para la venta en taquilla. Nosotros, de hecho, fue así como las adquirimos a pesar de que no había entradas disponibles a través de la web. No obstante, si tenéis clara la fecha y horario os recomendamos reservar por adelantado, pues es muy fácil hacerlo, bien por e-mail, teléfono o página web.

El lugar para la compra física de entradas se halla en el Centro de Interpretación, donde debes personarte a la hora citada para comenzar la visita, junto a un guía, ya que solo de esta forma (visitas guiadas) se ofrece la visita de la cueva.

Desde el Centro de Interpretación, comienzas subiendo un empinado camino de unos 200 metros, el cual forma parte del camino de Santiago y antiguo Summo Porto romano. El camino, es muy empedrado y no se podría recorrer con carro de bebé. Nosotros llevamos a nuestro peque en un portabebé, lo que no ocasiona ningún problema, pues las cuevas tienen los techos muy altos y no hay problema de golpearse en la cabeza, salvo en una zona de inicio, donde hay que agacharse ligeramente.

Cueva de las Güixas
Camino hacia la cueva

El guía que nos acompañó hizo muy buen trabajo, mezclando datos históricos con anécdotas divertidas, lo que provocó que todos estuviésemos muy atentos a sus explicaciones, incluso los más pequeños.

Cueva de las Güixas
No apto para carros de bebé

A la entrada, tras recorrer una pequeña parte de la cuerva llegamos a una sorprendente zona llamada la Chimenea. Se trata de un agujero enorme en la zona de arriba, que da al exterior. Es la primera vez que veíamos algo así. Este lugar, según nos contó el guía, era un lugar utilizado por las brujas para celebrar sus aquelarres (se reunían cuando había luna llena para darse “baños de luna”, lo que les ayudaba a conservar su belleza. A pesar de ser muy grande, no se conoce a nadie que haya caído, ya que incluso los mismos lugareños tendrían muchas dificultades para encontrarlo desde el exterior. Solo se conoce la historia de una oveja que cayó y consiguió sobrevivir un mes. Sorprendente,¿ verdad?

Cueva de las Güixas
Lugar de entrada a las cuevas
Cueva de las Güixas
La chimenea

Conforme seguimos avanzando se llega a la Catedral, la zona más amplia de la cueva, donde las estalactitas, estalacmitas, columnas coladas, etc., dan lugar a infinidad de formas diferentes. Estuvimos jugando un rato a imaginar formas que nos recordaran a algo y ahí los más pequeños fueron los más participativos dando lugar a infinidad de respuestas sorprendentes. No en vano, además de la Catedral se la conoce como la sala de la Imaginación.

Cueva de las Güixas
La catedral

Más adelante observamos un Sifón, que provoca que sea una cueva inundable. La cuerva está activa y normalmente tras el deshielo, por los meses de abril y mayo suele llenarse de agua, lo que provoca su evolución y cambio por la acción del líquido elemento. A modo de anécdota nos explicaron las fuertes medidas de seguridad para evitar que pueda inundarse con visitantes dentro. Hay tres sensores en el sifón, que están monitorizados y permiten saber en todo momento donde está el agua. Por lo que si en un momento determinado, se llegara al segundo sensor, se evacuaría por precaución.

Cueva de las Güixas
Sifón visto desde arriba

Otra posible acción para evitar el desastre sería subir a la siguiente sala, la Sala de los Murciélagos, donde nunca llegaría el agua. A esta parte subimos solo para dar la vuelta y volver hacia la catedral. Da cierto vértigo por lo que el guía invitó a los que lo sufrieran a volverse hacia la Catedral sin subir por las empinadas escaleras. Nosotros no vimos ningún murciélago, pero gracias a su presencia se ha incluido a las cuevas como un lugar de interés comunitario dentro de la Red Natura 2000 europea.

Cueva de las Güixas

El guía nos explicó muchas cosas curiosas sobre estos quirópteros, como el gran papel que hacen como regulador de las poblaciones de insectos (pueden comer más de 1200 mosquitos por hora), el hecho de que no sean ciegos a pesar de la leyenda, aunque sí que es cierto que utilizan un sistema similar al sonar para orientarse, al ser animales que “viven” de noche o que solo hay una especie que se alimenta de sangre animal (no de personas), pero que esta vive en Sudamérica.

Como veis no es una cueva excesivamente grande, pero si que está llena de historia. Ha sido poblada desde el Neolítico, habiendo tenido diferentes usos desde entonces como lugar de protección durante la Guerra Civil Española, como calabozo tras esta, como lugar de reunión de las “brujas”, etc.

La visita dura una hora y quince minutos aproximadamente y se puede fotografiar el 90% de la cueva. Todo menos la sala de los murciélagos para evitar molestarlos y que abandonen la cueva.

Cueva de las Güixas

Fue una visita agradable y que aconsejaría. Hemos visitado muchas grutas y nos encanta hacerlo. Esta no es una de las más grandes, pero por su historia y leyenda vale la pena hacerlo.

Cueva de las Güixas
Salida de la cueva

Recordad llevar ropa de abrigo. La temperatura baja mucho en el interior de las grutas y calzado cómodo y no resbaladizo, ya que hay tramos con agua lo que puede provocar alguna caída.

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