La Albufera de Anna

La Albufera de Anna

Anna es un municipio valenciano situado a 68 kilómetros de la capital, ubicado en la comarca de la Canal de Navarrés. Además de por su famosa Albufera, destaca por su atractivo patrimonio paisajístico, siendo el agua su gran riqueza, lo que junto al agradable clima mediterráneo, le confiere una vegetación típica de monte como el romero o tomillo y especies arbóreas como el pino y la carrasca.

La Albufera de Anna

La Albufera de Anna se encuentra a 1 kilómetro del centro del pueblo. Es fácil de llegar, pues la señalización es muy buena. Además, cuando circulas por la autovía desde Valencia, ya observas carteles que la señalizan, lo que da muestras de su importancia.

Para acceder a ella se paga una entrada de 3 euros por adulto (nuestros hijos de 3 y 1 año entraron gratis). Una vez hecho el pago se accede a un parking donde estacionas el vehículo y de ahí, andando unos metros, llegas ya al recinto.

Nada más entrar te das de bruces con una piscina “natural” donde puedes tomar un baño. En la parte de arriba hay una caída de agua en forma de cascada que le otorga mucha belleza. De la piscina destacar que el agua estaba muy fría, aunque era tanto el calor que hacía ese día, que apetecía bañarse a pesar de esto. Fuimos en domingo y obviamente había mucha gente. Junto a la piscina había unos aseos que estaban bastante deteriorados. Convendría una renovación pues deslucen bastante el lugar.

La Albufera de Anna

La Albufera de Anna

Finalizado el baño, llegó la hora de la comida. La mayoría de gente come allí de picnic, aprovechando las grandes zonas de sombra que proporciona la abundante arboleda. Ataviados con sus mesas, sillas y demás objetos montaban todo el tinglado para pasar un día en familia. Nosotros fuimos a lo cómodo. Vimos hasta cinco bares/restaurantes donde se podía comer. Nosotros nos decantamos por uno, el restaurante Chay pues parecía que la carta era un poco más extensa y había más opciones. Incluso te hacían una paella o fideuà si la pedías con tiempo suficiente. Lo que pedimos no estuvo mal para salir del paso, pero algunos entrantes como los calamares y las croquetas eran congelados. La paella no pudimos probarla porque si no reservas con mucha antelación te dan para el turno de las tres y al ir con niños era muy tarde. La vista del restaurante al lago, hacía la estancia bastante agradable.

La Albufera de Anna
Restaurante Chay

Después de la comida, mientras uno de los peques descansaba, el otro que había pasado todo el viaje de ida durmiendo en el coche, aprovechó para jugar en los numerosos columpios que hay allí. Junto a estos, está la piscina municipal a la que puedes acceder pagando una cantidad de 2 euros. Nosotros no entramos, pues no era ese el objetivo del viaje.

La Albufera de Anna

Piscina municipal
Piscina municipal

A media tarde, una vez se despertó el más pequeñito, fuimos a dar un paseo en barca. El coste del mismo es de 5 euros por 30 minutos, sin importar cuánta gente suba. Desde la barca nos acercamos a los numerosos patos que nadaban por el agua, además de vislumbrar los enormes barbos y carpas que se veían a través de sus transparentes aguas. De paso, los niños aprovecharon para lanzarles algo de pan y disfrutar de cómo se desplazaban para comérselo.

La Albufera de Anna

La Albufera de Anna

En el centro del lago hay un pequeño islote, donde se amontonan diferentes patos, garzas y ocas. No está permitido el baño dentro del lago, quedando como zona exclusiva para ello la piscina de la que hemos hablado al comienzo del artículo.

La Albufera de Anna

Eran las seis de la tarde y en la planificación del día, nos habíamos propuesto visitar el Gorgo de la escalera, que quedaba bastante cerca de allí, pero de él os hablaremos en la próxima entrada.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.