Mallorca

Mallorca

Mallorca es la mayor de las Islas Baleares. Es uno de los destinos turísticos más frecuentados de España, tanto por visitantes nacionales como internacionales. Sus playas son impresionantes y posee además rincones muy bien conservados para poder perderse. A pesar de ser una isla grande, sus distancias no son demasiado elevadas y te encuentres donde te encuentres puedes ir a pasar un día a cualquier zona de la isla.

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PLANEANDO EL VIAJE

Era nuestro primer viaje importante con nuestro bebé, así que decidimos buscar un destino cercano donde tuviéramos todas las necesidades que él pudiera requerir y que al mismo tiempo nos permitiera pasarlo muy bien juntos. Uno de los destinos que presentaba muchos pros y ningún contra era Mallorca, así que decidimos optar por esta maravillosa isla balear, enfocando el viaje con la finalidad de combinar momentos de playa (sin abusar por la edad de nuestro pequeño), con otras visitas culturales donde pudiéramos conocer los aspectos más relevantes de esta isla.

LOS VUELOS

Tras consultar con diferentes buscadores, no tuvimos ninguna duda sobre qué compañía nos ofrecía las mejores condiciones desde Valencia y esta fue Air Berlín. Los horarios de los vuelos eran excelentes (IDA 17:40-18:35 VUELTA 15:05-16:00) además de procurarnos unos precios de otra época (180’34 euros los tres). Nuestro bebé todavía no pagaba billete, sin embargo Air Berlín nos dejaba llevarnos todos los elementos necesarios para que su estancia fuera idónea. Por este motivo, sin ningún cargo extra, nos pudimos llevar su cuna de viaje y el colchón, su silla del coche y su bañera plegable. Sin duda, puedo afirmar que encontramos un auténtico chollo.

EL ALQUILER DEL COCHE

No somos demasiado amantes de los coches, así que buscamos alquilar el más barato que hubiera, sin mirar modelos. Nuestra única exigencia era que tuviera 4/5 puertas porque era mucho más cómodo para nosotros ya que íbamos a tener que meter y sacar a nuestro bebé muchas veces y era más fácil hacerlo desde la parte de atrás. Así que entre todas las opciones, finalmente nos decantamos por Goldcar, que era la que mejores precios nos daba.

El lugar de recogida era obviamente el aeropuerto, así que cuando aterrizamos, nos dirigimos a la oficina de Goldcar para coger las llaves, documentación del vehículo, etc.   Una vez allí, la persona que nos las entregó, intentó por todos los medios vendernos el seguro a todo riesgo, insistiendo una y otra vez en que las carreteras y caminos eran bastante pedregosos y cualquier reparación de cualquier ralla que le hiciéramos al coche supondría un pago muy elevado. Resultó bastante desagradable su actitud, llegando incluso a parecer amenazante ante nuestra reiterada negativa a ampliar la cobertura del seguro que habíamos contratado.

Haciendo caso omiso a su recomendación, con el seguro original contratado, nos dirigimos al parking donde estaba el coche.

Al finalizar el viaje lo devolvimos sin ningún tipo de problema.

EL APARTAMENTO

Desconocíamos cuáles eran las mejores zonas para alquilar los apartamentos dentro de Mallorca, así que como llevábamos idea de ver todas las partes de la isla, nos importó poco la ubicación a la hora de elegir. Por este motivo buscamos uno aparthotel con piscina, que se acercara a los parámetros económicos que teníamos. El resultado fueron unos apartamentos ubicados en Peguera, una zona muy turística de Mallorca, que respondían al nombre de Hotel y apartamentos Flor Los Almendros.

Como aspecto positivo de los apartamentos destacar su limpieza y su tranquilidad en las zonas comunes, así como la amabilidad del personal que allí trabaja.  Y como aspecto negativo la falta de aire acondicionado o más ventiladores, lo que provocó que pasásemos mucho calor por las noches, que no tenía microondas y que el mobiliario era en general bastante antiguo.

Desde los mismos apartamentos, andando unos 50 metros se accede por un camino privado del hotel a una playa llamada Palmira, que está en un excelente estado.

Recomendamos totalmente que si os vais a alojar aquí contratéis el parking con antelación puesto que las plazas son limitadas y aparcar en la calle es misión imposible.

Tras nuestra estancia, no recomendaríamos esta zona para un viaje familiar ya que se trata de una zona muy dirigida al turismo europeo, por lo que los horarios, tiendas, restaurantes, etc. están muy orientados a su estilo de vida. No obstante, calidad precio no quedamos descontentos.

EL VIAJE

Cuando uno tiene un bebé cambia su concepción de cómo viajar. Nosotros somos de esos que cuando viajan no quieren dejar de ver nada del sitio que visitan, aunque eso les suponga madrugar e ir de un lado al otro corriendo. Tanto que al final llegas del viaje tremendamente agotado y necesitando descansar. Pues bien, con un bebé la planificación del viaje es diferente y así lo entendimos nosotros. Íbamos a estar una semana en Mallorca y no queríamos estresarnos. Si solo veíamos unas pocas playas y los sitios más importantes nos iríamos satisfechos. Queríamos desconectar unos días y relajarnos con nuestro hijo.

Solíamos visitar una playa o como mucho dos al día, aprovechando para comer fuera, mientras nuestro hijo hacía la siesta. Las cenas las hacíamos en el apartamento, excepto dos noches que salimos a una pizzería que teníamos justo debajo de este.

PLAYAS

Buscábamos visitar las mejores playas de Mallorca siempre que estas fueran accesibles a la visita con un bebé de 10 meses. El tiempo de sol no debía ser demasiado elevado, evitando además las horas punta. Por este motivo, solíamos madrugar para llegar a las calas o hacer nuestra llegada pasada la media tarde. Entre las mejores calas que visitamos destacaríamos:

Playa de Es Trenc

Fue la primera playa que visitamos en la isla. Antes de acceder a ella hay que dejar el coche en un parking de pago. Es una playa muy bonita de agua cristalina y arena blanca y fina. Nos encantó. Está en una zona virgen, sin urbanizar. Como llegamos muy pronto todavía no estaba demasiado llena de gente, aunque unas horas más tarde debió ponerse a rebosar.

Hay un chiringuito en la misma playa, pero la comida que se sirve no es de mucha calidad. Nosotros dimos de comer allí a nuestro hijo la papilla que traíamos de casa y nos fuimos a buscar otro restaurante, ya que lo que allí tenían no nos seducía demasiado. Además, las mesas están juntas con lo que comes al lado de otros comensales. Preferíamos algo más tranquilo y personal. Llegando a Ses Salines, dimos con el restaurante Cassai, del que luego os hablaremos.

Como curiosidad, desde esta playa se puede ver la isla de Cabrera.

Cala Lombards

Tras la comida en el restaurante Cassai, decidimos pasar la tarde en Cala Lombards, ya que la teníamos marcada como una de las calas que queríamos visitar y se encontraba cerca de donde estábamos. Lo que vimos no nos defraudó. El agua, cristalina como en todas las playas que visitamos y una agradable zona de arena fina. A un lado de la playa se podían observar unos acantilados, arriba de los cuales habían algunas casas. Debe ser un auténtico placer vivir en un sitio así.

El acceso es muy fácil con un aparcamiento cerca de la playa por lo que es un lugar perfecto si vas con un bebé como fue nuestro caso.

Cala Formentor

Esta cala nos encantó. Tener un bebé nos ayudó a madrugar y llegar pronto, cosa que fue fundamental para conseguir aparcar. A nuestra llegada el parking estaba casi vacío. Es privado y nos costó 10 euros el día entero. Desde allí hasta la cala no hay más de dos minutos andando. La carretera de acceso es bastante estrecha y tiene muchas curvas, aunque lo que encuentras al final vale la pena. Antes de llegar a la cala podemos detenernos a ver las maravillosas vistas desde un mirador que hay en la cima de Formentor.  El agua de esta cala es de muy alta calidad, en general como en toda Mallorca, totalmente cristalina.

Hay un restaurante Self Service en la misma playa, en el que comimos nosotros. Nada especial pero recomendable si no traes comida de casa, y quieres pasar la tarde en la playa, por la odisea que puede representar aparcar allí de nuevo.

Creo que esta cala es de imprescindible visita para todo aquel que viaje a Mallorca. Es un auténtico lujo estar tumbado en la playa y ver todos los árboles que te rodean, así que a pesar de la sinuosa carretera por la que tienes que viajar para acceder a ella, la recomendamos al cien por cien.

Cala Formentor

Cala Mondragó y Cala s’Amarador

Estas dos calas a las que hacemos referencia forman el parque natural de Cala Mondragó (Santanyí), por lo que ambas están rodeadas por numerosos árboles. Son playas de imprescindible visita si viajamos a Mallorca.

La primera es una cala muy bonita a la que se puede llegar fácilmente con coche, ya que tiene un parking muy cerca de la playa (a unos 5 minutos andando). El parking es de pago (5 euros), como casi todos los que hay en las playas de Mallorca. El día que fuimos estaba muy masificada. El agua estaba muy limpia, la arena era blanca y las condiciones en general eran idóneas para pasar un día con los niños. Tenía un chiringuito de playa.

Desde la primera, siguiendo un caminito, se llega a la segunda, que es un poco más tranquila, más virgen y donde no había tanta gente. También tenía un chiringuito.

Tras estar un rato en la playa aprovechamos el día para comer en un restaurante llamado Anoa, allí mismo en Santanyí.

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Platja d’Or

Otra de las playas que visitamos durante nuestra estancia en Mallorca fue Platja d’Or, situada en la urbanización llamada Cala d’Or. Es una cala pequeña y muy agradable de condiciones similares en cuanto a agua y arena a las demás playas de la zona. Es como una pequeña piscina dentro del mar a cuyos alrededores puedes observar muchos árboles. No hay un parking específico para acceder a esta playa por lo que deberás aparcar por las calles de la urbanización, algo que a nosotros no nos costó demasiado.

Cala Anguila

Aprovechamos la tarde del día que visitamos las Cuevas del Drach para acceder a esta cala y darnos un refrescante baño.

Cala Anguila es muy bonita, destacando por el color turquesa de su agua, que recuerda al de las playas del Caribe. Hay también unos acantilados a ambos lados de la playa con vegetación abundante. Estaba muy masificada el día que nosotros fuimos y además había bastante oleaje, por lo que no la pudimos disfrutar como se merece.

No hay parking específico para esta cala pero se puede aparcar por las calles que dan acceso a la cala de forma fácil.

Cerca de Cala Anguila teníamos marcada como cala a visitar también Cala Estany pero al final, por falta de tiempo no pudimos ir. A tenor de la información que teníamos puede ser otra opción interesante para la gente que disponga de más tiempo por la zona.

Cala Fornells

El día de vuelta teníamos que coger el avión a las 15:00 por lo que no teníamos demasiado tiempo para excursiones. Nos apetecía pegarnos un baño en la playa antes de irnos, así que buscamos alguna cala cerca del hotel donde pudiéramos hacerlo, llegando por recomendación del recepcionista de nuestro complejo de apartamentos a Cala Fornells.

No recomendaríamos a nadie que estuviera hospedado lejos llegar adrede hasta aquí, sin embargo, si estás cerca de Peguera puedes dejarte caer un rato por allí, pues es una cala muy pequeña, sin apenas gente y con la típica agua cristalina de la isla.

OTRAS VISITAS

Alcudia

Alcudia nos gustó tanto que tenemos claro que sería la zona donde buscaríamos alojamiento si fuéramos de nuevo a Mallorca.

Es un pueblo entre murallas situado en la zona noreste de la isla. En nuestro caso llegamos a media tarde, dando un paseo por su centro histórico, el cual está poblado de tiendas de diferente tipo, restaurantes, heladerías, etc. Los restaurantes son muy atractivos y desde fuera, uno siente el deseo de entrar a probarlos. Tristemente, nosotros estábamos alojados demasiado lejos de allí, por lo que no contemplamos la posibilidad de hacerlo, aunque coincidimos en que si hubiéramos estado alojados allí, hubiéramos cenado muchos días en algunos de ellos.

Palma de Mallorca

Llegamos a Palma por la mañana con la intención de pasar el día entero allí. Dedicamos la mañana a pasear por el paseo marítimo y visitar las principales calles de tiendas de la ciudad, ubicadas en el casco antiguo, las peatonales Calle San Miguel, calle Olmos y Vía Sindicato y también la avenida de Jaume III, muy cercana al lugar donde comimos, el restaurante Celler Pages.

Por la tarde visitamos por fuera la catedral de Mallorca (hay que pagar para entrar) y terminamos la tarde tomando un té en un local llamado Fusión café lounge Palma, en la calle de Trafalgar. El sitio es muy bonito pero, como ocurre habitualmente en estos sitios, acabas pagando el producto a precio de oro.

Cuevas del Drach

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Conocía las cuevas del Drach por haberlas visitado cuando era muy pequeño en un viaje que hice con mis padres, así que para recordar aquellos tiempos lejanos y para que mi mujer las conociera, decidimos alejarnos una mañana de las playas y visitar esta maravilla de la isla de Mallorca.

No voy a explicar las características de la cueva, ni cuando o cómo se formaron las miles de estalactitas y estalagmitas que la pueblan, ya que para eso cada uno de vosotros encontraría mejor información en cualquiera de las muchas páginas sobre las cuevas que hay en internet. De lo que sí os voy a hablar es de las sensaciones que tuvimos dentro con nuestro bebé de 10 meses.

Entramos con ciertas dudas por la oscuridad que habría dentro y con cierta incertidumbre sobre como reaccionaría nuestro hijo ante ese extraño panorama. Dado que el espacio de las cuevas no es apto para carros, optamos por llevar a nuestro hijo en uno de esos portabebés que están tan de moda hoy en día. Durante todo el camino el bebé se comportó de maravilla ajeno a toda aquella maravilla que a nosotros nos dejaba perplejos. Al final del recorrido, se hizo un silencio al tiempo que se apagaban las luces de la cueva, como preludio a un breve concierto en barca, antesala del abandono de la gruta. Esa parte la vivimos un poco temerosos de que pudiera ponerse a llorar y “fastidiar” ese bonito momento al resto de visitantes, pero nada de eso, nuestro bebé fue el que más disfrutó de la música.

Llegó el final de la visita y optamos por abandonar la cueva en barca. Había que hacer una pequeña cola pero valió la pena. Es una visita muy recomendable para todo el mundo.

¿DÓNDE COMER?

Restaurante Anoa

(Calle de s’Aljub, 32 07650 Santanyí)

Aprovechando nuestra estancia en Cala Mondragó, buscamos un sitio cerca de Santanyí donde pudiéramos comer. No teníamos ninguna referencia por allí cerca y se acercaba la hora a la que teníamos que dar de comer a nuestro bebé, así que entrando en Santanyí vimos el restaurante y decidimos parar.

El restaurante es una casa antigua que acababa de reabrir. Nos recibió un camarero con acento alemán que nos ofreció algo de beber mientras dábamos de comer a nuestro bebé. No entendían demasiado bien el español, cosa que nos chocó un poco. La comida estaba bien, pero nada especial que nos haga guardar este restaurante en la retina o que haga que merezca ser recomendado. Como punto especial, recuerdo los cocktails que servía y de los que dimos cuenta, mientras esperábamos pacientemente el despertar de la siesta de nuestro hijo.

Cassai Gran Café & Restaurant

(Calle Sitjar 5 Ses Salines 07640)

Desde la playa de Es Trenc nos dirigimos a Ses Salines (está a unos diez minutos de distancia en coche) buscando este restaurante que nos habían recomendado para comer. Está ubicado en una antigua casa hecha de paredes de piedra, que tiene además unos jardines exteriores, donde comimos nosotros. Es un restaurante muy bonito.

La carta que tienen es muy extensa, con los productos típicos de cualquier restaurante mallorquín, destacando los “pa amb olis”, producto típico de la isla, a base de pan de payés con ajo, tomate restregado y aceite sobre este. Además, hay otras variedades con diferentes tipos de mezcla a gusto del consumidor. A nivel personal pedí uno con jamón que no me entusiasmó demasiado ya que el jamón estaba cortado muy gordo y tampoco tenía un sabor especial. Sin duda no fue una buena elección pedir este plato, sin embargo el resto de cosas que pedimos, así como el ambiente en general es recomendable.

El lugar y las cartas de comida y bebida con diferentes tipos de ginebras Premium, invitan a una larga sobremesa.

Celler Pagés

Caminando por Palma de Mallorca, dimos con este restaurante, el cual recomendamos encarecidamente, ya que es un local familiar que ofrece comida típicamente mallorquina. Es pequeño y acogedor y tiene una extensa carta. Dentro nos sentimos como en casa y nos dejamos aconsejar por el camarero, ya que el ambiente invitaba a ello. La mayoría de la gente que estaba dentro tenía un trato cordial con los camareros, se notaba que no era la primera vez que iban y muchos incluso hablaban en mallorquín.

La carta es muy elaborada y te apetece probar todo lo que ves. Por no extenderme y por lo curioso del nombre, destacaría la sopa mallorquina que no tiene caldo.

Imbuidos por el ambiente y la comida, recurrimos también a un vino mallorquín a modo de acompañamiento, finalizando por un postre casero.

Este es el tipo de restaurante que en lo personal buscamos cuando viajamos fuera, un sitio tranquilo, familiar y con platos locales, elaborado por lugareños.

El trato de los camareros fue muy cordial, aconsejándonos en todo momento qué probar y explicándonos con todo detalle en que consistían los platos. Además, finalizada la comida y durante la sobremesa, nos explicaron qué zonas eran más interesantes para visitar en la ciudad de Palma.

Pizzeria Dolce Vita

(Avenida Peguera 11, 07160, Peguera)

Justo debajo del apartamento teníamos esta pizzería, así que por razones de comodidad nos decidimos a probarla el primer día que llegamos, aprovechando que ofrecían el servicio de pizzas para llevar. La comida nos gustó mucho, así que volvimos a comer un día y a cenar otro.

Es una típica pizzería , regentada por unos dueños alemanes muy amables. Si las pizzas estaban buenas, la pasta no se quedaba atrás y además el precio no era excesivo para tratarse de la zona donde estábamos.

Si alguno se ubica en Peguera y le gusta la comida italiana, la pizzería Dolce Vita es una buena opción, tanto por la calidad de la comida como por el servicio que proporcionan.

 

 

 

 

 

 

 

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