Menorca

Menorca.HLALYMA

Menorca es un lugar ideal para visitar en familia. Sus tranquilidad, bonitas y limpias playas hacen que sea el destino ideal para perderte en época de vacaciones. Además, al ser una isla pequeña, puedes recorrerla en coche con facilidad, visitando en una semana la mayoría de sus calas sin pegarte una paliza conduciendo.

(VERANO DE 2015 con bebé de 22 meses)

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PLANEANDO EL VIAJE

Hacía mucho tiempo que habíamos pensado en Menorca como uno de nuestros futuros viajes. Nos habían hablado de sus preciosas playas y de su tranquilidad, definiéndola como una isla muy familiar, por lo que pensamos dejarlo para cuando tuviéramos hijos. Ese momento había llegado, así que no tuvimos demasiadas dudas, a pesar de que fue mucha la gente que nos lo desaconsejó por las enormes distancias que había desde que aparcabas el coche hasta las playas y por la escasez de sitio en los pequeños aparcamientos, lo que te obligaba a tener que levantarte a las siete de la mañana.

¿Madrugón y caminata a pleno sol? Nada más lejos de la realidad. Este aspecto no es como te lo cuentan, o al menos no lo fue en nuestro caso, y eso que visitamos muchas de las mejores calas de la isla.

LOS VUELOS

La compañía escogida fue Ryanair en base a diferentes parámetros: el económico, los horarios de vuelo y el equipaje de bebé que se incluía en el precio del billete.

En lo referente a lo económico el precio era similar en dos o tres compañías, lo que nos llevó a mirar los horarios de vuelo. En este aspecto Ryanair nos convenció, pues aterrizamos en Menorca a las 17:00 en la ida y sobre las 19:00 en Valencia en la vuelta. Estas horas nos permitirían viajar sin demasiados trastornos en los horarios de nuestro hijo.

Comprobando el equipaje adicional que estaba incluido en el billete del bebé, vimos que podíamos llevarnos la silla de paseo y otro bulto más (que fue la cuna de viaje). La silla del coche la pagamos a parte como bulto adicional, porque no era demasiado costoso y nos compensaba llevarla desde aquí, así que con esto, ya teníamos todo lo necesario para que nada nos faltara en el apartamento durante nuestra estancia en Menorca.

No tuvimos ningún problema con la compañía de vuelos. Habíamos viajado muchas veces con ellos y siempre se habían mostrado bastante quisquillosos con el peso y medidas de las maletas. Esta vez no ocurrió lo mismo e incluso nos permitieron facturar el equipaje de mano para no llevar tantos bultos encima.

EL ALQUILER DEL COCHE

Para alquilar el coche recurrimos a doyouspain, un buscador que te ofrece servicios de diferentes compañías. El mejor precio nos lo daba en Interrent, por lo que nos decidimos por esta opción. Al aterrizar y recoger las maletas preguntamos por la compañía y nos dirigieron a Europcar, ya que al parecer Interrent es una filial lowcost de aquella.

Lo de lowcost parece ser que no solo lo aplican al precio, también al servicio, pues de las tres personas que había en la oficina, dos atendían las reservas de Europcar y una las de Interrent. Cuando se acabó la cola de Europcar, las dos personas que estaban atendiendo a los clientes, permanecieron allí sentadas, mientras los clientes de Interrent seguíamos pasmados esperando la larga cola. A cada cliente intentaban venderle el seguro a todo riesgo, hablándoles de las altas probabilidades de que cayera una china en el cristal al conducir por zona de tierra y rompiera las lunas del coche. Dos horas después de llegar a la cola, llegó nuestro turno. Será muy difícil que vuelva a reservar con Interrent.

EL APARTAMENTO

Entre los diferentes buscadores encontramos un apartamento que cumplía nuestros requisitos en lo económico y en cuanto a ubicación. Queríamos estar cerca de Ciudadela, así que la opción elegida fue el Apartahotel Blanc Palace, el cual reservamos con Destinia, ya que vimos que contaba con muchas piscinas de diferentes tamaños, un parque infantil y diferente animación para los niños.

Al llegar al complejo Blanc Palace nos dirigimos a recepción y allí nos esperaba una señorita que papel en mano, nos indicó que había un problema. Según nos dijo, el apartamento que habíamos reservado no existía, ya que no había dado tiempo a construirse esa parte del edificio, razón por la cual nos daban el alojamiento en otro Apartahotel, el Hotel Esmeralda Park,  ubicado a 2,5 km de allí, de características similares. Como compensación nos ofrecían poder usar los servicios del Apartahotel Blanc Palace en cualquier momento e incluso acceder a la pensión completa. (Yo había reservado en régimen de solo alojamiento). Además, me exigía que firmara una hoja en la que debía comprometerme a no realizar ninguna reclamación por este cambio. Me pareció especialmente grave ya que Destinia me había mandado un email el día anterior confirmándome la reserva en el Apartahotel Blanc Palace. No teníamos ganas de montarla y amargarnos ya el primer día de nuestras vacaciones, así que aceptamos.

Finalmente el cambio fue positivo, pues estaba mejor ubicado y era bastante tranquilo. Aún así no contaba con servicio de animación ni piscinas para bebés.

Me parece una irresponsabilidad bárbara que hagas una reserva y te enteres de que no puedes ir donde has reservado hasta que llegas al destino. Por esta razón nunca más volveré a reservar con Destinia.

EL VIAJE

Como es lógico, enfocamos el viaje a Menorca como un viaje de playa, intentando visitar las mejores, siempre y cuando no fueran necesarios paseos de una hora para llegar a las mismas.

Íbamos alternando comidas y cenas en el apartamento y fuera. De algunos de los sitios más recomendables os hablaremos posteriormente.

Para explicar el viaje no recurriremos al día a día sino que os hablaremos de las mejores opciones de playa, restaurantes o lugares que valga la pena visitar.

PLAYAS

Cuando decidimos visitar la isla escuchamos muchas recomendaciones de gente que nos advertía de la lejanía de las playas respecto a los lugares de aparcamiento de los coches y de la necesidad de madrugar mucho para poder encontrar sitio en los aparcamientos. Finalizado el viaje no tengo esa sensación, a excepción de cala en Turqueta, de la que luego hablaré.

La isla está muy bien señalizada y además hay paneles luminosos en las carreteras que indican cuándo el aparcamiento de una cala se ha llenado, para evitar aglomeraciones y que puedas buscar otra opción. Durante nuestra estancia, la única que apareció como llena fue cala en Turqueta. Sobre las 09;30-10:00 de la mañana ya aparecía en rojo la señal luminosa de LLENO. Las demás eran accesibles a cualquier hora.

 Cala en Turqueta

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Aprovechamos el madrugón que nos regaló nuestro hijo el primer día de viaje para visitar la cala más conocida de la isla. El aparcamiento de Cala en Turqueta se llena pronto, ya que es bastante más pequeño que los de las otras calas. Desde allí, diez minutos de paseo cuesta abajo en la ida, que se hacen llevaderos por la ausencia de sol fuerte y cuesta arriba en la vuelta, un poco más pesados si se hace en hora punta de sol, como nos pasó a nosotros.

En lo referente a la cala una maravilla, aunque cabe decir que son muchos los barcos que fondean allí y muy cerca de la orilla, por lo que el agua adquiere una fina capa de aceite que desluce un poco el aspecto de la misma. Aún así recomendable 100%.

 Macarella y Macarelleta

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El segundo día de viaje volvimos a madrugar para visitar la playa de Macarella. Su acceso está muy bien organizado contando con dos parkings, uno público que te deja a una distancia de media hora cuesta abajo caminando y otro privado, de 5 euros de coste, que te deja prácticamente a pie de playa, a unos 200 metros de la costa. Nosotros, al ir con un niño optamos por la segunda opción, pero para todos aquellos a los que les guste caminar y no lleven demasiado peso, la primera opción puede resultar bastante atractiva.

Macarella nos encantó. Sin embargo, ya que estábamos allí no íbamos a dejar pasar la oportunidad de visitar Macarelleta. Por la zona derecha mirando al mar, se accede a un camino. Andando unos cinco minutos aproximadamente, se llega a la cala. Según nos contaron, hace años era una cala nudista a la que era bastante complicado llegar por la dificultad del terreno. Hoy, el camino es más accesible lo que provoca que también haya mucha masificación de gente. Sin embargo vale la pena. Fue la mejor cala que visitamos durante nuestra estancia en Menorca. Aguas cristalinas, tranquilidad y visión paradisiaca.

 Playa de Cavallería

Una de las cosas bonitas que tiene visitar una isla es ver los contrastes que hay entre las calas de los diferentes puntos cardinales de las islas. En esta ocasión nos dirigimos al norte y en concreto a la playa de Cavallería. El parking también está bastante cerca de la playa y en apenas 5 minutos accedes a esta por un camino bastante pedregoso.

Como en todas las playas del norte, en Cavallería se puede encontrar la típica pared de arcilla, donde van todos los turistas a embadurnarse de barro. Nosotros no fuimos menos y ya que estábamos allí, decidimos realizar la “turistada” del momento, inmortalizando el momento con unas fotos y muchas risas.

Respecto a la playa en sí, la visitamos en un día de mucho viento, por lo que no fue idónea para el baño con nuestro bebé, ya que las olas venían con mucha fuerza y la resaca que provocaban era grande. Es una playa muy abierta por lo que pienso que serán frecuentes estas condiciones.

Playa de San Adeodato- Santo Tomás

Antes de llegar a la playa de Santo Tomás, a unos 200 metros de esta, hay un gran parking perteneciente al restaurante Es Bruc. Allí aparcamos el coche con la intención de ir andando hasta la playa de Santo Tomás. Al bajar del coche observamos que la playa de San Adeodato, que estaba allí mismo, tenía todo lo que necesitábamos para gozar de una buena mañana de playa. Agua transparente y zona de arena para que nuestro hijo pudiera disfrutar con sus cubos y palas, además de estar muy poco masificada.

Además, aprovechamos el día para comer en el restaurante Es Bruc, del que luego os hablaremos. Otro aspecto positivo de la zona es que hay dos bares/restaurantes que te ofrecen el uso de su piscina a cambio de consumir en ellos. Una vez finalizada la jornada de playa y antes de comer, aprovechamos para darnos un refrescante baño, quitarnos la arena en las duchas que había alrededor de la piscina y dar de comer a nuestro pequeñajo, preparándolo para la siesta que haría después mientras nosotros comíamos.

Playa de L’Algaiarens

Fue una de las sorpresas positivas de la isla. Hay dos zonas de aparcamiento, una muy cercana a la playa (a unos 250 metros), a la que accedes si llegas pronto y una un poco más alejada (a unos 500 metros). Ambos parkings son gratuitos.

Está muy cerca de Ciudadela. Destacan porque la arena es blanca y fina y su agua cristalina. Está dividida en dos zonas. La más cercana al parking, conocida como Playa des Tancats es en la que nos quedamos nosotros. Si andas unos diez minutos, puedes acceder a otra playa, la Playa des Bot.

 Playa de Son Saura

Son Saura es una playa virgen que cuenta con un parking gratuito muy cercano a la zona de arena. En nuestra visita, la playa estaba llena de algas, tanto dentro del agua como acumuladas en la orilla, lo que hizo bastante desagradable el día. Olía muy mal y cuando te bañabas te ibas tropezando con ellas. Por este motivo tras un rato allí cogimos el camino hacia Es Talaier, una cala a la que se accede caminando a diez minutos de distancia, con la esperanza de que mejorara el panorama, pero encontramos algo muy similar. No sé si será algo habitual en Son Saura, pero nosotros no nos llevamos buena impresión.

Cala en Bosch

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Una de las tardes en las que no teníamos demasiadas ganas de hacer kilómetros, buscamos una playa que estuviera cerca de Ciudadela y nos encontramos con Cala en Bosch. A pesar de ser una playa con muchos hoteles y restaurantes cerca, pudimos comprobar que el agua era totalmente cristalina, de la mejor que disfrutamos durante nuestra estancia en la isla. Además, la arena blanca era idónea para que nuestro hijo pudiera disfrutar jugando.

Antes he mencionado la enorme urbanización que tiene alrededor. Mucha gente estaba en la playa con pulseras azules pertenecientes a uno de los hoteles que había alrededor, del que emanaba música a alto voltaje. Si quieres tranquilidad no es la playa más idónea, ya que está un poco masificada.

Cala de Binisafua

Tras pasar la mañana en Binibeca, donde hacía un calor insoportable, decidimos refrescarnos y darnos un baño en alguna de las calas cercanas. Preguntando por allí nos recomendaron esta cala a la que accedimos en apenas cinco minutos. El fuerte olor a algas nos recibió allí de nuevo. Buscando alejarnos un poco de aquello nos desplazamos hacia la parte derecha de la playa, encontrando un lugar donde el olor era apenas perceptible y el agua estaba completamente limpia de cualquier resto de poseidonia marina.

En esta playa hay un chiringuito para comer que se mete en el mar. Nosotros no lo probamos, pero no tenía mala pinta.

Cala en Porter

Con la intención de hacer una visita posterior a la Cova d’en Xoroi, nos dirigimos a la Cala en Porter. Destaca su localización, entre acantilados, aunque en lo personal no nos gustó demasiado ya que está muy urbanizada. Aun así, tiene el aparcamiento prácticamente a pie de playa, por lo que el acceso es fácil y como prácticamente en todas las calas de Menorca, destaca el agua azul y transparente y su arena blanca.

Cala de Binissafuller

Queríamos ver Mahón, pero no pasar el día entero allí, así que decidimos buscar información sobre alguna cala cercana donde darnos un refrescante baño. Navegando por la red encontramos una página donde recomendaba esta cala. Es una cala pequeña y bastante familiar, pero como aspecto negativo hay que destacar que dada su proximidad con el aeropuerto de Mahón, cada poco tiempo nos sobrevolaban aviones con el consiguiente desagradable ruido que estos provocaban. No recomendamos esta cala, pues las condiciones que tiene se pueden encontrar en cualquier otra parte de la isla de manera mucho más relajada. Además, la misma cala es como un pequeño embarcadero y hay un montón de barcos atracados, lo que hace que el agua tenga un aspecto aceitoso muy poco atractivo.En definitiva, otra playa que tachamos de la lista de playas a la que volveremos en Menorca.

 OTRAS VISITAS

Ciudadela

Nosotros lo tuvimos fácil. Teníamos el apartamento a apenas 200 metros del centro histórico de Ciudadela por lo que fueron muchos los momentos en los que recorrimos el paseo de Sant Nicolás para acabar en la plaza del Borne, donde nuestro hijo pudo disfrutar de los parques de columpios para todas las edades que allí había.

Desde allí, dos posibilidades; la opción de visitar la zona vieja con la catedral y multitud de tiendas y restaurantes de todo tipo, o visitar la zona del puerto, en la calle de la Marina.

En definitiva una zona muy interesante de Menorca que uno no puede dejar de ver si visita la isla.

Binibeca vell

Decidimos uno de los días que estuvimos en Menorca visitar el pueblo de Binibeca. Habíamos leído en diferentes foros y páginas web que se trataba de un pueblo de pescadores muy digno de ver. Al llegar allí, vimos una especie de placita, con bastantes restaurantes y en la parte de atrás diferentes calles angostas, a modo de laberinto, todas pintadas de blanco.

La visita vale la pena, pues pasas un día diferente en un lugar distinto a lo que puedes encontrar en otra parte de la isla. Eso sí, según nos contaron los propios lugareños, Binibeca no es, ni nunca ha sido, un pueblo pesquero, sino que fue construido muy recientemente, en 1972. Sus pintorescas características hacen que sea un reclamo para todo visitante de la isla, pero en ocasiones, al mirar la plaza y los alrededores, uno de da cuenta de que parece bastante artificial y eminentemente turístico.

Fornells

Llegamos a Fornells con la intención de comer en un restaurante de allí y pasar la tarde. Fornells es un pueblo de pescadores, con multitud de restaurantes cerca de un larga bahía de 3 kilómetros de longitud. Para buscar un sitio para comer tiramos de Tripadvisor, pero el lugar escogido no fue nada del otro mundo.

Por lo demás, el pueblo no tiene nada especial que ver, e incluso los propios habitantes no sabían que decirte cuando les preguntabas algo interesante que ver en la zona.

 ¿DÓNDE COMER?

Restaurante Es Bruc

(Playa de San Adeodato, S/N, 07749 Es Migjorn-Santo Tomás)

No es un restaurante que recomendaría si tuvieras que cruzarte la isla a propósito para comer allí. Sin embargo, si estás por la zona de Santo Tomás es una buena opción, ya que la comida que sirven es buena y además tiene unas bonitas vistas sobre el mar desde su terraza. Además, cuenta con un amplio parking por lo que tienes que desentenderte de aparcar, hecho que puede ser complicado durante los meses de verano.

En el plano negativo destacar que no reservan mesa, razón por la cual tuvimos que esperar turno durante unos quince minutos, pues el restaurante estaba abarrotado. La atención de los camareros fue buena y correcta en los tiempos, a pesar de la gran cantidad de gente que había.

Pizzeria Oristano

(Av. Francesc de Borja Moll, 1, 07760 Ciutadella de Menorca)

Buscando recomendaciones por internet, encontramos la pizzería Oristano, de la que se hablaba bastante bien en general. No nos defraudó.

Está muy bien ubicada, cerca del centro histórico de Ciudadela. Las pizzas están hechas en horno de leña y la pasta es deliciosa. Tuvimos que esperar un rato para cenar, ya que el local estaba lleno. Tiene una terraza en la parte alta del local y mesas en la calle, además de la zona interior que tiene todo restaurante.

Como aspectos a destacar, solo abre por las noches y ofrece servicio de pizzas a domicilio, por lo que puede ser una buena opción para aquellos que, como nosotros, elijan la opción de apartamento para cenar y llegado el momento no tengan demasiadas ganas de cocinar.

Restaurante el Pescadito de Binibeca

(Carrer des Timó, Binibequer vell, Sant Lluis)

Hacía tanto calor en Binibeca cuando llegamos, que se hacía imposible poder comer en la terraza de un restaurante, así que buscamos desesperadamente un local con aire acondicionado y solo encontramos este restaurante en la plaza donde estábamos.

El agradable ambiente que había dentro hace que guardemos un gran recuerdo del mismo. Además, el trato de los camareros fue bueno y la comida destacable. Es un restaurante de pescados y mariscos, de los que tienen los bogavantes y demás crustáceos vivos dentro del acuario a la espera de ser consumidos. En definitiva, una buena opción si se visita Binibeca.

Ca Na Marga

(Urbanización Ses Salines. Parc núm 1)

Solo llevábamos este restaurante apuntado en nuestra agenda antes de llegar a la isla. Unos familiares que lo habían visitado recientemente nos habían informado del festín que se habían dado a base de carne a la brasa, así que tras pasar la mañana en la playa de Cavallería cogimos el coche con destino a Fornells, el lugar donde se encuentra el restaurante.

Al llegar nos sorprendió que el parking nos recibiera completamente vacío, pero no fue hasta que llegamos a la puerta cuando vimos que el restaurante solo abría por la noche. Desde Ciudadela hasta Fornells hay 40 minutos de viaje y con un niño de casi dos años, marearlo en el coche en la ida y en la vuelta y hacerlo dormir allí, representaba un trastorno que preferíamos evitar, así que nos quedamos con las ganas de contaros qué tal está este restaurante, aunque fiándonos de las recomendaciones de nuestros familiares, seguro que de maravilla.

 Cena en el puerto de Ciudadela

A pesar de que cenamos estupendamente, no voy a dar el nombre de los dos restaurantes en los que estuvimos en el puerto de Ciudadela, ya que en mi opinión cualquiera de los que hay por allí puede ofrecer unas condiciones similares a las que nosotros tuvimos. Por este motivo, recomendamos una cena en el puerto de Ciudadela, pero dejando que cada uno se deje cautivar por la vista y el olfato y elija el que más le convenza.

 CONSEJOS Y RECOMENDACIONES

  • Llévate cangrejeras o zapatillas cogidas al tobillo para caminar. A pesar de que los parkings no están excesivamente lejos de la playa, caminar con chanclas de dedo es dificultoso y muy incómodo.
  • No olvides dejar una garrafa de agua en el maletero del coche. Al volver de la playas y llegar al coche, tienes los pies llenos de arena y tierra de los caminos. Te vendrá bien limpiarlos para no dejar el coche perdido de arena.
  • Madruga, pero no tanto. Si bien es verdad que algunos parkings se llenan muy pronto, solo al de Cala en Turqueta no es posible acceder más allá de las 09.30 de la mañana.
  • Al levantarte consulta por internet de dónde viene el viento. Al estar en una isla, dependiendo del lugar por donde sople el viento, el estado de las playas será mejor en unos lugares que en otros. Aprovecha el día para visitar las que estén mejor.
  • Prueba la pomada. Es una mezcla de granizado de limón con ginebra que en los cálidos días de verano, entra de maravilla. Pero cuidado, no te pases o comenzarás a sentir una incipiente alegría en tu cuerpo.
  • Toma un helado en Sa Gelateria. Es una franquicia que tiene puestos en diferentes lugares de la isla. Nosotros probamos sus helados en Ciudadela y Fornells. Además de estar exquisitos no racanean en las raciones que te sirven. El helado desborda la tarrina. Solo de recordarlo nos entran ganas de chuparnos los dedos.
  • Pasea a media tarde por el centro histórico de Ciudadella. Está repleto de tiendas de ropa, lugares para adquirir embutido y productos típicos de la isla, tiendas de souvenirs, restaurantes, heladerías, etc. Entre sus estrechas callejuelas se encuentra la catedral de Menorca.

 

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