Duinrell y la Tiki bad

El cuarto día lo dedicamos a la visita de Duinrell, un parque de atracciones similar a cualquiera de los que te puedes encontrar en España, solo que con muchos menos monitores y seguridad que en nuestro país. De hecho, en algunas atracciones no había nadie velando por el correcto funcionamiento de las mismas ni por la seguridad de los niños, lo que dio lugar a algunas situaciones incontroladas en ciertos momentos.  Llama la atención que bordeando el parque de atracciones hay un enorme descampado repleto de bungalows y tiendas de campaña. A pesar de esto, el parque no estaba muy lleno y prácticamente no tenías que hacer cola en casi ningún sitio. La ubicación del parque es en Wassenaar

La parte que más nos gustó del parque es la Tiki Bad (Tiki pool), una especie de parque acuático indoor con agua tibia/caliente que hay dentro del mismo parque de atracciones pero cuya entrada puede o no estar incluida en el precio.

Os explico:

Puedes comprar la opción 1: parque de atracciones, por el precio de 25,50 (el niño de dos años no pagó), lo que te dará opción a subir en todas las atracciones (lo común en cualquier parque de este tipo) en horario de 10’00 a 18’00 (consultad horarios porque cambian según la época del año). Entre todas estas, el precio incluye una pequeña piscina al aire libre, donde los niños se pueden bañar.

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Opción 2: parque de atracciones + tiki bad. Aquí, las opciones se diversifican pues puedes incluir una entrada de 2 horas por 29’50, 3 horas 30’50 o todo el día 31’50. La tiki bad, a diferencia del parque de atracciones, no cierra a las 18:00 sino a las 22:00.

Nosotros escogimos la opción de parque de atracciones más 2 horas de actividad. Pensamos visitar el parque hasta las 18:00 y tras el cierre, ir a la tikibad. Con nuestra entrada de dos horas podíamos ir a cualquier hora de 10’00 a 22’00, pero no podíamos ir una hora por la mañana y otra por la tarde, sino que debía ser seguido. ¿Y cómo se daban cuenta de cuando entraba y salía todo el mundo? Pues con unos tickets que pasabas por el escáner a la entrada y salida. Si superabas el tiempo el ticket “cantaba” y debías abonar el tiempo de más.

A la salida del parque encontramos un poco de cola para entrar. Ir por la mañana nos hubiera supuesto encontrar mucha menos gente, pero hubiéramos perdido dos horas de parque, por lo que yo creo que hicimos bien.

¿Vale la pena entrar habiendo una piscina gratuita fuera? La respuesta es sí, sí y mil veces sí. Al menos viendo lo que disfrutaron nuestros hijos en un lugar de agua a una temperatura muy agradable y con toboganes adaptados a todas las alturas.

La altura de 1,20 metros marca muchas cosas dentro de la tiki bad, pues si la superas puedes tirarte prácticamente de todo. Los niños de menos de esa altura son obligados a portar manguitos o cualquier otro material de flotabilidad. Si no llevas de casa, como en nuestro caso, te venden unos dentro por 3,70 euros. Da igual si los niños saben nadar o no, aunque lleves un certificado acreditativo de que saben nadar, si miden menos de esa altura se tienen que poner los manguitos.

Una vez dentro te das cuenta de que no hay nada de vigilancia humana en las piscinas. No hay monitores en la parte de abajo donde caen los niños que se lanzan. Un semáforo en la parte alta de tobogán da la salida a los niños para indicarles cuándo pueden lanzarse. Además, unos espejos te ayudan a saber cuándo la zona está despejada de gente. El sistema es muy bueno, pero la ausencia de personal humano hacía que no siempre se respetaran los semáforos, ni las indicaciones que había junto a la entrada de los toboganes, especialmente por los más pequeños.

Como en la mayoría de parques de atracciones, el parking no está incluido en el precio y debe pagarse al comprar las entradas.

 

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