Ruta Urb. La Casbah El Saler- Urb. La Casbah El Saler (8 kms circular)

La ruta da comienzo en la urbanización de La Casbah en El Saler. La zona cuenta con amplios aparcamientos por las calles de la urbanización y en descampados habilitados como parkings.

No hay ninguna indicación, por lo que de no conocer la zona, se hace necesario descargarte antes el track, pues en la vuelta hay un punto en el que tienes que hacer un desvío a la izquierda que no está señalizado.

La primera parte de la ruta discurre íntegramente por la playa de El Saler, realizándose la caminata por la arena de la playa. Durante el paseo desde la urbanización en dirección a Valencia podemos distinguir el viejo hotel Sidi Saler Sol y más adelante los restaurantes playeros de Duna y La Dehesa. Es precisamente este último el que nos marca el fin de la primera parte de la ruta. Llegados a este punto, abandonamos la arena y nos dirigimos ya a asfalto.

Nosotros aprovechamos la llegada a esta zona para comer. Hay algunos bancos a modo de merenderos por esa zona donde puedes hacer un picnic tranquilo. Es un buen sitio para que los niños jueguen. Los espacios son muy amplios y no pierdes la visión de los peques. Pueden jugar en las dunas, corretear o incluso practicar el equilibrio, como hicimos nosotros, pasando un rato muy divertido.

Una vez terminada la comida pasamos a emprender el camino de vuelta al coche. Desde la rotonda que da acceso al restaurante La Dehesa, en sentido contrario a la playa, seguimos por el camino hasta que a unos 200-300 metros vemos una zona asfaltada hacia la izquierda. Comienza el paseo de los sentidos, a través del cual iremos recibiendo información en paneles cada pocos metros sobre lo que vamos encontrando en el camino.

Lo primero que llama la atención es una zona de merenderos con mesas, fuentes y sombra donde puedes pasar también un rato agradable. Se conoce como “el muntanyer de la mona”. Desde aquí hacia adelante, en un terreno totalmente llano y sin apenas gente, paseamos descubriendo muchas sorpresas y aprendiendo sobre la flora y fauna de la zona a través de los carteles.

Son muchas las cosas que nos llamaron la atención, los líquenes, eucaliptos, los xilófagos o incluso una pequeña plaza de toros conocida como la Venta de toros.

Casi al final del recorrido llegamos a la urbanización, un enclave de construcciones que se hicieron antes de la Ley de Costas y que han dañado un poco el paisaje y la naturaleza de la zona. Por lo que vimos en los carteles, fue la propia gente la que con sus reivindicaciones y manifestaciones detuvieron lo que iba a convertirse en un espacio mucho más edificado.

 

 

 

Atravesada la urbanización llega el momento de girar a la izquierda para encontrar la carretera que lleva de vuelta al coche. En este punto, conviene ir con cuidado pues el camino sigue hacia adelante y si te confundes puedes continuar recto siendo difícil luego encontrar otro acceso para girar hacia la izquierda con destino al coche. Si lo haces, no te preocupes, seguirás viendo un paisaje precioso disfrutando más tiempo del que no te arrepentirás. Si no, seguro que te llama tanto la atención que un día decides volver para hacer el camino en ese sentido. Al menos eso es lo que pensamos nosotros.

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