Subida al Garbí

Nosotros aparcamos el coche en el Pla del Garbí. Era día festivo y parecía que a todo el mundo se le ocurrió hacer la misma excursión que hicimos nosotros el mismo día. Por ese motivo, aparcar en el pequeño parking que hay en la zona nos fue imposible y tuvimos que dejar el coche aparcado en los arcenes de la carretera, junto a decenas de coches que se apilaban en línea con el nuestro.

Una vez aparcado el coche comenzamos con la ruta. La ruta es muy corta, lo que la hace accesible a cualquier niño en términos de distancia. El terreno es empinado e intransitable con un carro de bebé, por lo que si tenéis un niño pequeño y lo queréis llevar, os aconsejo que optéis por la mochila portabebés.

Subida al Garbí

 

Como os digo, la distancia es corta, no llega a 1,5 kilómetros y aunque el terreno pica ligeramente hacia arriba, el desnivel no llega a 50 metros. El recorrido puede ser circular o ida y vuelta, ya que el camino de ida y el camino de vuelta apenas están separados por unos metros. La mayor problemática estriba en que hay zonas de rocas y acantilados que no están protegidas para no dañar la bonita visión del entorno y que se pueden hacer peligrosas si pierdes de vista a los pequeños, muy dados a saltar, correr ajenos al peligro que se puede cernir.

Ermita

Nada más empezar ya podemos observar unas impresionantes vistas de la Costa Mediterránea, tanto desde el Mirador, como desde otros puntos, que nos permiten ver el mar, el litoral costero y todo el esplendor de el Parque Natural de la Sierra Calderona, en el que nos encontramos.

A pesar de que la altura máxima es solo de 600 metros, hay zonas donde las personas que padecen vértigo pueden acusarlo un poco. Había algunas personas que se quejaban de esto y manifestaban haber sentido un poco de ansiedad.

El camino más allá de las vistas ofrece pocos lugares de interés. En el camino encontramos una pequeña ermita, la Ermita de la Santa Creu, junto a la cual hay una zona con mesas y bancos por si os apetece hacer un pequeño picnic a la sombra.

Desde aquí, comenzamos el camino de vuelta, avistando una casa en alquiler, con una bonita zona exterior con columpios y un pequeño parque infantil para niños.

Al poco tiempo estamos en el coche de nuevo. Ha sido una ruta muy fácil, donde hemos podido disfrutar de unas vistas maravillosas.

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