Garachico: Piscinas naturales El Caletón

Garachico estaba ubicado a solo unos diez minutos de distancia de nuestro lugar de alojamiento. Era ese tipo de sitio que tienes tan cerca, que lo puedes usar como comodín el día que quieras.

Cada vez que pasábamos con el coche de vuelta a casa, observábamos con interés la enorme belleza de las piscinas naturales.

El día de probarlas había llegado. Ese día madrugamos como de costumbre, así que, esperando que saliera el sol, nos dirigimos a desayunar a un bar que teníamos por el camino. Una vez terminamos, condujimos hacia las piscinas. Era todavía pronto y la gente no había llegado. ¡Estábamos solos!, así que aprovechamos para hacer unas fotos antes de que se abarrotara de gente.

Antes de acceder hay un parque de Pocoyó, el famoso personaje de animación. Allí estuvimos un rato antes de sumergirnos en el mar.

Garachico Garachico

Del lugar en sí decir que hay muchas piscinas diferentes. En una hay un tobogán por donde los pequeños se tiraron unas cuantas veces, otra te permite realizar un salto desde bastante alto, etc. La más grande de todas estaba cerrada. El mar estaba bastante picado y bañarse allí podría ser peligroso.

Garachico

Garachico

Había un socorrista que nos habló del temporal que habían sufrido hacía poco, que había acabado con el bar que había a pie de las piscinas. Había una exposición temporal en las que se observaba claramente el antes, durante y el después de esas enormes tormentas. El Atlántico siempre te hace estar prevenido a la hora de bañarte.

En las piscinas observamos multitud de fauna. Había grandes cangrejos por todas partes, además de estrellas de mar y peces de diferentes tipos. Los niños alucinaban con lo grandes que eran los cangrejos y con su diferente color. Además, jugamos un ratito con la estrella de mar, con mucho cuidado, antes de devolverla a su lugar. Fue una experiencia fantástica. Garachico

Podría hablaros mucho más rato de las piscinas, aunque creo que en este caso, se hace bueno el refrán de vale más una imagen que mil palabras, por lo que creo que la belleza de las imágenes basta para saber que es un sitio precioso, el cual vale la pena visitar. Para los menos amantes de las piscinas, deciros que también hay posibilidad de nadar en mar abierto. Para ello hay acondicionadas unas escaleras que te facilitan la vuelta fuera del agua.

Garachico

Una vez terminada nuestra visita, comimos en un restaurante de comida canaria de allí. Habíamos reservado en el restaurante “Cañadas de Garachico. Espacio gastronómico”. El sitio nos encantó. Hubo un pequeño problema. Al llegar no tenían apuntada nuestra reserva. Reaccionaron muy rápido y nos montaron una mesa en un pequeño patio interior, en el que casi estábamos solos. Si volviéramos, sería un lugar muy a tener en cuenta para repetir. Si queréis más información sobre Garachico podéis visitar esta página de turismo de Tenerife.

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