Playas del norte (Benijo, Almáciga y Taganana )

Benijo

Ya en el coche buscamos la carretera que nos llevaba a Benijo. Ibamos a comer allí. Conforme íbamos llegando observamos unas calas preciosas. Estaban todas pegadas y por este orden vimos las calas de Taganana, Almáciga y Benijo. Conforme las íbamos viendo queríamos parar ¡ya! a pegarnos un baño. Era un poco tarde, así que la primera opción era buscar un sitio para comer. Entre todos escogimos la opción del restaurante “El mirador de Benijo”. Llamamos y reservamos sitio. Al final fue un verdadero acierto. En primer lugar porque el restaurante goza de parking propio y hacerlo en la playa de Almáciga era misión imposible. Además, la comida y el trato fue muy bueno, así que no tuvimos ninguna queja.

Benijo

La idea tras la comida era pegarse un baño en Benijo y luego hacer lo propio en Almáciga, pero la verdad es que estuvimos tan a gusto que nos quedamos allí toda la tarde. Almáciga se ve como una playa cerca de la cual hay muchos restaurantes, lo que quita un poco de belleza a la zona, aunque sin duda es otra opción a destacar.

Benijo

Desde el restaurante donde habíamos comido, unas escarpadas escaleras nos llevaban a pie de la playa. El camino nos dio para encontrarnos con decenas de lagartos de todos los tipos y tamaños. A la vuelta nos entretuvimos dándoles un poco de pan. Deben estar acostumbrados. Se acercaban hasta tu mano para cogerte la comida. No hace falta deciros lo bien que se lo pasaron los niños.

Benijo es conocido por la bravura de sus aguas. Nosotros íbamos un poco temerosos de bañarnos en mar abierto. ¡Eran tantas las precauciones que nos habían dicho que teníamos que tomar!. El caso es que nada más llegar vimos la bandera roja plantada en la playa. Allí aprendimos que era debido a que no había socorrista. Nos llamó mucho la atención. En el mediterráneo, a pesar de la tranquilidad de sus aguas, hay socorristas en casi todas las playas. No fue la última vez que estuvimos en una playa con bandera roja. Es cierto que es una isla y en cada rincón hay una cala o playa, pero dada la peligrosidad de las aguas, creo que debería ser obligatorio que hubiera socorristas.

Benijo

Por suerte, ese día el mar estaba muy tranquilo y los nervios e inquietud inicial fueron desapareciendo para hacernos disfrutar de una maravillosa tarde de playa bañándonos y revolcándonos por la arena negra. El tiempo pasaba y con tristeza llegaba el momento de la retirada. Vimos a muchísima gente que se quedaba allí con las cenas preparadas. ¡Qué envidia! ¿También se quedarían a dormir? No lo sabemos pero de lo que sí estamos seguros es de que recomendamos esta playa a todo aquel que visite Tenerife. El acceso no es cómodo pero sin duda vale la pena.

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