Restaurante Vivaldi (Paiporta)

Vivaldi

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La recomendación de unos padres que habían visitado Vivaldi, fue el punto de partida que hizo que nos decidiésemos a probar el restaurante.

Este restaurante-ludoteca está situado en Paiporta. Su acceso, desde el oeste de la ciudad, es muy cómodo, llegando allí en apenas diez minutos.

El restaurante no cuenta con parking propio, si bien es muy fácil encontrar aparcamiento en los alrededores. A nosotros no nos costó nada a pesar de ser un día lluvioso.

Habíamos reservado por teléfono con antelación para dos adultos y dos niños. Al llegar nos acompañaron a la mesa, una mesa para dos personas con los cubiertos ya colocados. Al ver nuestra cara, mezcla de confusión y sorpresa, nos preguntaron ¿es la primera vez que venís aquí?. Ante nuestra respuesta afirmativa procedieron a explicarnos el funcionamiento del restaurante, que difiere en algunos puntos de otras ludotecas y el cual paso a relataros.

Nos explicaron que lo “normal” es que los padres coman solos y los peques lo hagan con el resto de niños (siempre que sean de al menos 3 años), cuidados en todo momento por una monitora que se encarga de ellos. Aún así, nos dijeron que no había ningún problema en cambiarnos de mesa y que comieran con nosotros si así lo preferíamos.

Optamos por preguntar a los niños cuál era su preferencia. Por casualidad habíamos encontrado allí a unos amigos cuyos hijos son muy amigos de los nuestros también, así que decidieron comer con los de su edad.

Habíamos reservado pronto, a las 13:30, razón por la cual pudimos elegir entre comer cerca del área de juego o en la zona del salón, más tranquila pero mucho más alejada del área de los niños. Quizás esta opción sea más aconsejable cuando los niños son un poco más mayores, por lo que nos decantamos por tener una visión directa , aunque un poco alejada de la zona lúdica. Los niños se sentían más cómodos si nos tenían a la vista.

Desde la hora de llegada hasta las 17:00 los monitores se encargan de los niños, asistiéndoles durante la comida, pegándoles una ojeada en la pista americana o mini campo de fútbol o bien dirigiendo actividades de baile, pintura, etc.

La comida de los niños era un menú de 13,90 euros, a elegir entre seis platos (pechuga empanada, hamburguesa, pizza, macarrones, tortilla o nuggets), bebida y un postre a elegir entre yogurt, fruta o helado.

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Para los adultos hay opción de pedir a la carta o también un menú de 25 euros sin bebida incluida.

Como veis, a primera vista no resulta un restaurante barato, pero hay que decir que está todo muy bueno y que el cuidado de los niños durante todo el tiempo es ejemplar y no tiene nada que ver con otros sitios donde simplemente proporcionan el espacio y un solo monitor al cuidado de todos.

Cuando llegan las 17:30 el restaurante cierra, obligando a todo el mundo a salir a la calle para hacer una pequeña pausa que precede a la sesión de ludoteca. Si quieres volver a entrar, debes pagar la entrada de los niños (1,50 euros por niño y hora).

El restaurante también abre para cenas, fijándose como hora donde los monitores terminan turno las 00:00 de la noche.

En resumen y si tuviera que describir el restaurante ludoteca Vivaldi, diría que es un lugar diferente, donde se huye de la comida basura que puedes encontrar en los típicos restaurantes de bolas donde parece que la comida sea un acompañante a la otra actividad. En Vivaldi tienes la sensación de que vas a un buen restaurante que además se complementa con la inclusión de un servicio para niños. Todos los platos están muy elaborados y muy bien presentados. Además, la organización del restaurante hace que la comida no se vea alterada por los ruidos de los niños en su actividad lúdica. Es tal la tranquilidad que hasta por un momento casi te olvidas de que están allí.

Vivaldi

Para terminar y como mención a destacar también quería hablar de los postres, una degustación de diferentes tartas gigantes que nos encantaron. Solo por esas tartas vale la pena comer allí.

Al ser un lugar frecuentado por mujeres embarazadas todos los platos están adaptados para estas, siendo todos los quesos pasteurizados, el pescado congelado, etc., para evitar problemas que puedan afectarles.

En definitiva decir que fue un agradable descubrimiento y un lugar al que volveremos sin ningún género de dudas.

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